El patriotismo también es fuera de la cancha

EFE

El patriotismo también es fuera de la cancha

11 de Octubre del 2017

En lo que va corrido del año hemos visto como los lideres sociales y en general, la población civil, ha recibido la embestida de los violentos y todos los que quieren que en Colombia se mantenga una política de guerra, por lo que poco a poco se han venido juntando todos los factores de manera fortuita y casual o por que así lo han querido los barones de la guerra, para que la población esta vez, con justa razón, esté “muy berraca”.

Esto ha venido trascurriendo en paralelo con las discusiones alrededor de la Jurisdicción Especial para la Paz, lo cual ha hecho que claramente, las personas del común, desconfíen de las bondades de este instrumento de la justicia transicional y si a esto se le suma los cada vez mas comunes casos de corrupción de la clase política, tenemos una tormenta perfecta que puede nublar un poco el panorama para las próximas elecciones presidenciales.

Sin embargo, con todo y este oscuro panorama, siempre surge un salvavidas que permite respirar un poco y distraer al pueblo de su enfado y su descontento. Esta vez fue el fútbol y nuestra angustiosa clasificación al mundial de Rusia 2018 el que sirvió para desviar la atención y por un momento olvidar a las victimas de Tumaco o a la delegación atacada vil y cobardemente por la policía, sumado a las discusiones en la comisión primera de la cámara, no por la JEP, sino por las conveniencias políticas o no, que esto traería por aquellos que quieren usar esta coyuntura para sus fines.

Este fenómeno es común en Colombia. Este que hace que nos alcemos y gritemos y nos indignemos por las injusticias que ocurren a diario en nuestro país y que cuando ya estemos a punto de hacer algo que cambie radicalmente el futuro de todos, aparece un evento que distrae la atención.

Desafortunadamente casi siempre es el deporte, y digo desafortunadamente porque creo que lo que hacen nuestros deportistas es devolvernos las alegrías que nos quitan nuestros padres y madres de la patria, y que coincidencialmente sus triunfos o derrotas nos afectan más de lo que nos deberían afectar las desigualdades y las injusticias, pero por mucho mas tiempo y no como la espuma que se disuelve ante la prima lluvia.

Hay que vivir las alegrías que nos brindan nuestros deportistas y celebrarlas como corresponde, agradeciéndoles por los triunfos que compartimos y vivimos como nuestras, pero sin olvidar los otros temas, esos que nos indignan y nos movilizan (o por lo menos, nos deberían movilizar).

Para el cambio, es nuestra responsabilidad ciudadana que mantengamos la tormenta que nos puede llevar a darle un drástico vuelco a nuestra realidad colombiana, para de esa manera, poder disfrutar de mas alegrías, que nuestros deportistas, esos que nos movilizan a ponernos la camiseta tricolor, pero no solo los de la Selección de Fútbol, sino todos los deportistas de todas las disciplinas, tengan los recursos suficientes para entrenar, que cada vez mas jóvenes se rescaten de las garras de la violencia para engrosar las filas de sus equipos deportivos y no de los grupos ilegales.

Para que eso ocurra, es necesario entonces que no nos dejemos distraer con estas pequeñas alegrías cayendo en bucles interminables de emociones cambiantes y que nos concentremos en algo mucho mas grande, que es cambiar el futuro y la realidad de este país.

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