La única opción es ser colectivo

10 de agosto del 2012

Una transformación social es necesaria, pero bajo nuevos parámetros de hacer política. La construcción colectiva es el nuevo paradigma.

El escenario político colombiano, cada vez está más difuso, confuso y profuso. Las acciones y discursos de algunos representantes de la extrema derecha, defensores de un estado mafioso y paramilitar han logrado permear diferentes capas de la sociedad; de igual forma las acciones de una extrema izquierda, anquilosada y cavernícola, han favorecido que la polarización de los actores del conflicto se tome por asalto, hasta los comedores de las casas. Ya es usual encontrar discusiones bizantinas entre los integrantes de una misma familia, en defensa o ataque de una figura que enarbola las banderas del paramilitarismo, del genocidio, del abuso y de lo más cercano que hemos tenido en este país a una dictadura.

Todo lo anterior estaría bien, si por lo menos las discusiones fueran analizando la situación social, económica, cultural y política de nuestra sociedad, pero como desde las cabezas de una u otra extrema, lo único que se busca y pretende es tener bastiones, prohombres que con su inmaculada sabiduría lleven a este pueblo ignorante por el camino de la salvación divina, acompañados por la iglesia y la fuerza militar, pues como diría mi abuela: “No se le puede pedir peras al olmo”, y este pueblo da de lo que recoge; si a esto se le suma la pésima influencia que ejercen sobre los habitantes de este sector de la aldea global los llamados medios de comunicación, pues el resultado es la catástrofe mundial, reducida a la proporción de un vástago país que se sueña demócrata, pero que sencillamente ha tenido su mayor y único triunfo en la constitución del 91, dónde se plasmaron los sueños colectivos, las visiones cosmogónicas y los derechos de cada individuo. Antes y después tan sólo era un amago de democracia que ha servido para que los ricos cada día sean más ricos y los pobres cada vez más pobres.

Las nuevas tendencias políticas en Latinoamérica han permitido entender que la participación de una sola fuerza con la intención de optar por el poder en el escenario electoral no es suficiente, más si esta fuerza representa intereses sociales y se presenta como un ejercicio alternativo dentro de las estructuras trazadas bajo discursos hegemónicos y aplastantes; de lo anterior hasta un energúmeno defensor y promotor de lo que se denominó Convivir, utilizó está estrategia para engañar a los electores, presentándose por fuera de las corrientes preestablecidas; dejando claro que tras su triunfo copto estas fuerzas, arrastrándolas al abismo de la desaparición. Pero lo que si debe quedar claro es que la única opción real de poder que tienen los sectores sociales, esos grupos políticos progresistas que se echan encima las transformaciones que le apuestan a buscar un equilibrio social, donde la consigna sea enriquecer a los pobres sin empobrecer a los ricos, es darse la pela y buscar consensos con todos aquellos que rechazan la utilización de discursos pendencieros, los que defienden los derechos humanos por encima de los intereses económicos y aquellos que consideran la política como un servicio a la comunidad y no como un lucro indebido.

Todos aquellos que se sientan con las capacidades de asumir con dignidad y gallardía la responsabilidad que es afrontar las pesadas cargas de estar en la formación de un movimiento político en el siglo XXI de construcción colectiva, tendrán el reconocimiento histórico de estar al servicio de la sociedad; pero es importante aclarar que aquellos que pretenden someter bajo el rigor de las mayorías las posturas dictatoriales de un aberrante apego a las costumbres tradicionales, deberán asumir el castigo histórico del desprestigio.

Llego el momento para las nuevas generaciones, aquellos hombres y mujeres que no se habían atrevido a lanzarse a la arena política y que hoy, despertando el siglo XXI empiezan a dar sus primeros pasos, son los llamados a liderar estos procesos. Las viejas prácticas políticas, los reyezuelos o los que se creen por estar en una posición ventajosa, deben declinar sus aspiraciones personales y asumir con todos por igual, la construcción de una plataforma o mejor la creación de una corriente de pensamiento que le permita a esta sociedad salir del marasmo en el que se encuentra para alcanzar por fin las transformaciones sociales que tanto requiere nuestro país.

@gabobenavidesb

Gabriel.benavides@etb.net.co

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