La verdad sobre el glifosato

La verdad sobre el glifosato

21 de septiembre del 2018

Bastante se ha dicho las últimas semanas sobre la propuesta del gobierno nacional de volver a utilizar glifosato contra los cultivos ilícitos en Colombia, la verdad es que ante 220.000 hectáreas de coca al año es imposible utilizar otra estrategia para eliminar tal crecimiento.

Las críticas no paran pero no se piensa en muchos aspectos, entre ellos, como se llegó a este punto. Cuando se suspende la fumigación con glifosato por orden de la Corte Constitucional nadie se opuso, ni se implementó una política similar que eliminara o mitigara los cultivos y si en cambio se dejaron al garete para que crecieran y se fortaleciera el narcotráfico.

Paralelo a lo anterior tampoco se diseñó una política contra el consumo, dado que siempre se concibe que la política de drogas es sólo sobre cultivos y se deja a un lado el consumo, así las cosas las calles en Colombia se inundaron de droga, especialmente los niños, jóvenes, adolescentes y universitarios consumiendo drogas sin control alguno.

La realidad es que adicional a lo anterior con el proceso de paz con las Farc se esperaba una reducción significativa de los cultivos ilícitos y lo que realmente ocurrió fue un crecimiento inusitado que terminó en un microtráfico elevado que lleva a la inseguridad y un consumo descontrolado.

La verdad del glifosato es que como cualquier herbicida la Organización Mundial de la Salud recomendó a Colombia que se hicieran estudios para evaluar el riesgo sobre la salud humana pero nunca afirmó la prohibición directa porque no hay evidencia al respecto. Ya desde el 2015 el gobierno nacional de la época aclaró que los estudios de la OMS que indican que el glifosato puede generar una “probabilidad de producir cuatro tipos de cáncer” pero que todas las evidencias fueron practicadas en animales y su clasificación es incompleta para humanos.

En el mismo sentido la Corte Constitucional ha proferido varias sentencias en las que se plantea que en razón al principio de “precaución” se deben hacer estudios para evaluar el daño que puede generar el glifosato en la salud humana.

Cito a la Corte Constitucional cuando dice “el principio de precaución no puede aplicarse sin “evidencias básicas de un riesgo potencial”. Para la Sala, si bien no puede requerirse certeza sobre el nivel de riesgo, debe existir evidencia objetiva del mismo. La evidencia objetiva es aquella que está respaldada en estudios o experimentos replicables, basados en la metodología aceptada por la comunidad científica y validados por al menos alguna parte de la comunidad. No requiere consenso absoluto pues el principio de precaución se aplica precisamente ante la incertidumbre, y por lo tanto, las contradicciones entre estudios o las críticas que se hagan a la metodología de una investigación, no son suficientes para negar la aplicación de este principio. Puede ocurrir que la contradicción no se de en relación con la existencia del riesgo sino con el grado del mismo. En tal caso, la Sala deberá preferir el peor escenario planteado por las investigaciones científicas siempre que se encuentre respaldado por evidencia objetiva”.

Al momento no se conocen unos resultados concretos que indiquen cuáles enfermedades se generan por el glifosato en humanos, de ellas cuál es el porcentaje de afectación, cuántas personas afectadas por zona, tipo de atención en caso de afección, por ende diseñar una política pública al respecto es muy difícil sin estudios concretos y estadísticas claras.

Por otro lado, se pensó en el glufosinato de amonio recomendado por la Unión Europea para reemplazar el glifosato, pero algunos sectores ambientales plantearon que si bien es efectivo en la rápida destrucción de la mata puede afectar más el medio ambiente que el propio glifosato. Este ha sido utilizado en más de 82 países del mundo y controlar más de 100 tipos de cultivos distintos.

En este sentido, es más que viable el uso del glifosato cumpliendo ciertos protocolos como lo afirmaba acertadamente el Presidente Duque, dentro de ellos están:

  1. Aplicación en zonas de erradicación forzada no en voluntaria.
  2. Parámetros geográficos con distancias prudentes que se aleje la sustancia de las personas a través de sistemas georeferenciados
  3. Aplicación controlada que puede ser a través de drones
  4. Centros médicos cercanos a su aplicación con entrenamiento a médicos que conozcan efectos del glifosato
  5. Uso por tiempos específicos que permita recuperar el medio ambiente entre una y otra utilización, estos entre otros puntos a tener en cuenta.

Finalmente es necesario entender que la política de drogas debe ser integral, no puede basarse solo en los cultivos, sino también con una estrategia contra la comercialización y fundamentalmente en el consumo, éste como elemento clave al implementar una visión de salud pública donde el Estado asume la responsabilidad de los tratamientos de adicción y obviamente, el sistema de salud está preparado para brindar apoyo a los adictos.

El sujeto de criminalización no es el adicto ni el consumidor sino los llamados “jíbaros” o comercializadores de droga, el sistema judicial debe enfocarse en estas personas para complementar una política como la recientemente planteada de “prohibición de la dosis mínima” a razón de la reglamentación del acto legislativo 2 de 2009.

Por lo anterior, el debate no es el uso o no del glifosato si se hace responsablemente, es tener una política integral contra las drogas ilícitas que combata todos los eslabones del narcotráfico desde el cultivo, pasando por la comercialización hasta el consumo. Si uno solo falla fracasa la política, hoy tenemos una situación que evidencia los errores reiterados por la ausencia de una política completa y articulada.

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.