Las empresas deben prepararse para el cambio

29 de agosto del 2019

Opinión de Julián Sacristán.

Las empresas deben prepararse para el cambio

El cambio es una de las cosas que más nos cuesta como personas debido a que nuestro cerebro en su esfuerzo por ser eficiente en el manejo de la energía se niega a hacer nuevas conexiones neuronales y prefiere usar las ya existentes, “la zona cómoda”, donde ya sabe qué debe hacer y cómo hacerlo con un riesgo bajo. Esta zona cómoda se convierte así, en un estado mental en el que las personas y las empresas encontramos una especie de inercia que es tan agradable como peligrosa en un mundo donde el entorno está en constante cambio.

Existen muchos ejemplos de empresas que fracasaron o perdieron dinero por no entender cuándo era el tiempo correcto para cambiar sus modelos de negocio o el tiempo de realizar ajustes de estrategia para ajustarse a la velocidad del cambio que ocurría en sus industrias.   Si bien los mayores ejemplos los encontramos en el sector de tecnología, por la naturaleza del negocio, no deja de ser importante reflexionar sobre la importancia que tiene esta variable en especial en una situación global como la actual donde lo que prima es la inestabilidad y la falta de certidumbre sobre el futuro de los mercados.

El reflejo de estas cambiantes situaciones lo podemos ver en el  panorama económico actual donde recientemente pasamos por la devaluación más alta frente al dólar de los últimos, llegando a cifras de 3.400 pesos, en el marco de un contexto internacional donde las variables importantes como el precio del petróleo dependen altamente de la estabilidad de las relaciones políticas de Estados Unidos con Irán; donde el comercio está a la espera de que pasa entre Estados Unidos y China, donde la credibilidad de las instituciones Colombianas se ve afectada por los constantes casos de corrupción y la evidente falta de justicia; donde Venezuela es aún una gran incógnita y en general donde los empresarios no pueden tener un panorama claro de cómo va a ser el futuro.

Con este escenario el Fondo Monetario Internacional proyecta para la región un crecimiento del 0,6% donde Colombia se mantiene en un modesto 3,1% que debe ser una señal de alerta para los empresarios para que empiecen a pensar en cuáles deben ser los ajustes y cambios a realizar para sobrevivir y por qué no, para aprovechar estos nuevos escenarios que se avecinan de cara a la planeación de lo que va a ser el año 2020.

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