Las marcas de mi infancia

13 de febrero del 2020

Por: Julián Sacristán.

Las marcas de mi infancia

Nací en los 80s en Bogotá, en mi niñez conviví con muchas marcas que hoy recuerdo con nostalgia. Por mi mente aún está que “Top el Detergente” hace que mi ropa dure más; Que Colombiana es “la nuestra”;  y que cuando niño me mandaban al colegio fruta con un jugo (que venia sellado con una bolsa) y de postre una chocolatina Jet (para llenar el “álbum”), que comía mientras jugaba super triumph (unas cartas de carros, motos, o aviones que tenían datos técnicos de los productos y uno jugaba a ganar “a la mayor”, o “a la menor”) o trompo o los yoyos de Coca Cola.

Siempre me han llamado poderosamente la atención mis recuerdos de infancia y la sensación que se revive al recordar esos momentos, e inevitablemente me pregunto si mis decisiones de compra actuales tienen que ver con esas etapas de la vida. La respuesta es un definitivo sí, y lo comprobé recientemente cuando me enteré que se relanzó el “estralandia” y lo primero que pensé fue que cuando tenga hijos se los voy a comprar!.

Sin duda los productos o marcas de nuestra niñez tienen algo en común: nunca desaparecen y al crecer, nos evocan nostalgia ya que nuestro cerebro reacciona reviviendo el recuerdo y liberando todas las hormonas de la felicidad asociadas a ello.

Según la Neurociencia, el cerebro de un niño entre el nacimiento y los siete años cuenta con la facilidad de adaptarse y producir nuevos aprendizajes más fácilmente que el cerebro de un adulto por algo que han llamado Neuro-plasticidad (Martínez & Moya, 2015).  En esta etapa construimos las bases de lo que seremos en la adultez, aprendemos lo que nos gusta y lo que no y generamos “improntas” que son esos aprendizajes que quedan marcados para siempre.

Muchas de las grandes marcas se han preocupado por estar presentes en la niñez y han generado improntas que se disparan como nostalgia o filiación en la adultez, por esto uno de los temas que debemos poner sobre la mesa en los comités de mercadeo es cómo lograr estar presente en todas las etapas de la vida de una persona y ser “esa marca de la infancia”.

Esto sin duda es un reto en categorías donde las compras se dan en la adultez, pero es precisamente allí donde el desarrollo de productos, la innovación, el uso de la tecnología y los juguetes pueden entrar a jugar un rol en una estrategia que debe ser concebida como de largo plazo y que en muchos negocios requerirá de toda la creatividad, alianzas y disrupción posible.

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