Las sanas costumbres familiares

Las sanas costumbres familiares

28 de noviembre del 2018

¿La generación actual tendrá conocimiento de que existen mesas de diferentes tamaños y formas que sirven para que los miembros de la familia se sienten, en la mañana, en la tarde o en la noche a compartir alimentos? Posiblemente no.

Existen varias costumbres tan sanas para la Familia que vale la pena revisar 2.

  • Comer juntos, al menos una vez en el día. Cada miembro  debe cumplir con diferentes responsabilidades y actividades. Pero definitivamente estamos en la obligación de tener un tiempo para reunirnos, para compartir, para conversar  y para comer juntos. Debe convertirse en hábito desayunar, almorzar o cenar diariamente todos reunidos. Los hijos aprenden modales; desarrollan enormes habilidades comunicativas; se crean lazos inquebrantables de confianza; se convierte en una tradición que difícilmente es reemplazada por otra actividad; se fortalece el hábito de la puntualidad; se promueve la sana alimentación. La mesa es el entorno ideal para compartir y hacer vida en familia. Es tan importante, que estudios recientes aseguran que comer en familia mejora la salud. Evita los trastornos alimenticios, porque nos permite a los adultos vigilar lo que comen nuestros hijos. Imposibilita saltarse comidas fundamentales. Un detalle trascendental en este punto: NO USO DE TECNOLOGÍA (celulares, tabletas, televisor, etc.) a la hora de comer en familia. De nada servirá el momento si no disponemos nuestros sentidos para compartir con quienes merecen toda nuestra atención. Es un momento único que es inconcebible seguir viviendo como en un hotel, donde cada quien come lo que quiere, a la hora que quiere y en lugar que quiere. La mesa es un lugar sagrado. Eso sí, se deben evitar a toda costa los momento incómodos y las discusiones. Este es un campo de paz y armonía que nos fortalece y nos permite conocernos más como familia.

“Familia que come y reza unida, permanece unida”.

  • Tener una sala de televisión común. Así como hay momentos para comer juntos, también debe haberlos para el esparcimiento. La televisión hace parte vital de la rutina diaria. Pero definitivamente influye en las grandes soledades que hoy viven los seres humanos. A pesar de estar rediseñándose permanentemente con el fin de ser cada vez más “amigables”, todas las pantallas, sea cual sea su tamaño, son un elemento separador por naturaleza. Es imposible no usarlas. Pero si es posible hacerlo de manera útil, constructiva y como actividad de bienestar. De las cosas más placenteras en la vida, está ver una buena serie o una buena película. Cobija encima, blackout abajo y sonido envolvente: el paraíso. Pero por qué no hacerlo en conjunto con nuestra pareja o con nuestros hijos. La habitación y particularmente la cama, deben estar alejadas de luces o ruido. Es muy provechoso y reparador para el cuerpo dormir en completa oscuridad y absoluto silencio. Hay personas que aseguran que les es imposible conciliar el sueño sin tener el televisor encendido. Lo que desconocen es que es muy perjudicial para su desempeño cerebral y cardiaco. A todo nos acostumbramos. Y si de salud se trata por qué no hacerlo. Pero más allá de la salud, también mejora nuestra vida familiar. Tomar la decisión en conjunto de qué ver, permanecer en silencio un par de horas sólo disfrutando de una cogida de mano, o una “dormida de película”, estimula las emociones.

En definitiva, cualquier intento de mejorar nuestro entorno, de disfrutar de  lo verdaderamente importante, siempre vale la pena. El mundo actual nos obliga a permanecer disponibles para un trabajo 24/7. Pero les tenemos noticias: no hay familia que resista este ritmo. Podrán surgir diariamente grandes empresarios y profesionales, pero tristemente si seguimos dejando de lado los momentos de vida familiar, ese éxito tendrán que disfrutarlo en el inmenso calor de su soledad.

Mario G Valdivieso C. 

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