Levantando, a la rusa

19 de mayo del 2018

Opinón Hernán López Aya.

Levantando, a la rusa

Hace algunos días la Asociación de Fútbol Argentino (AFA) la sacó del estadio. Queriendo ilustrar a los periodistas, técnicos, futbolistas y dirigentes deportivos del país citó a una pequeña clase de historia y costumbres rusas, para que aquellos que vayan al Mundial lo hagan con refuerzos de cultura general y puedan enriquecer sus comentarios y narraciones deportivas.

El encargado de dar la charla fue el profesor Eduardo Rubén Pennisi que, entre sus muchos pergaminos, ha dictado cátedras de derecho católico, formación religiosa, derecho político, derecho constitucional, liturgia y espíritu de la cultura, en varias universidades argentinas.

El maestro, más preparado que un yogurt, fue invitado por la Comisión de Responsabilidad Social, Deportiva y Sustentabilidad de la AFA para que, además de lo mencionado, diera unas clasecitas de ruso.

A los invitados les fue entregado un manual argollado que titularon IDIOMA Y CULTURA RUSA. Arrancó la charla y, mientras Pennisi exponía, el ambiente se tornó turbio. Los interesados ojearon el librillo y se encontraron con un capítulo que generó todo tipo de reacciones, en redes sociales, gracias a la denuncia de uno de los espectadores.

El que abrió la boca, o mejor, el texto, fue Nacho Catullo. Es un periodista deportivo que, tras el soplo, fue criticado por estar desempleado y alabado por atreverse a contar lo que, para muchos, es el acto más machista que ha sido impreso en papel Kimberly. Según los reportes de prensa, Penussi no alcanzó a llegar al polémico capítulo titulado QUÉ HACER PARA TENER ALGUNA OPORTUNIDAD CON UNA CHICA RUSA. Compuesta por ocho puntos, la sección ilustra a los viajeros en el oficio ‘argentino-ruso’ de la seducción, define estrategias y echando mano del couching invita a no ser negativo y a ‘ser selectivo’, entre otras sugerencias. Un tris machista, para mi gusto.

La AFA, asustada por el descache, recogió los instructivos en medio de la reunión y minutos después los volvió a entregar sin las hojas del capítulo en mención. Catullo, tipo previsivo, tomó fotos y las publicó.

La página y media del arte de la seducción gaucha tiene, a mi parecer, elementos que me permiten recordar una etapa adolescente y significativa de la vida. Vamos a tratar algunos de ellos:

El primer punto dice “las chicas rusas ponen mucha atención si eres limpio”. Falso, de toda falsedad. En Rusia, Argentina y Colombia la mujer aficionada al fútbol acompaña al novio a torneo de banquitas y, después del partido, besa con pasión al ídolo sudoroso y victorioso. Así mismo, en el resto del mundo, siempre hay una que, además de ser la más bonita, le encanta rehabilitar gamín. Entonces, no creo que olores importen mucho.

El punto dos dice “no hagas preguntas estúpidas de sexo”. Falso, de toda falsedad. Algún día, y de esto estoy seguro, hicimos preguntas pendejas acerca de las relaciones sexuales, o buscamos un posible mínimo contacto. ¿Quieres ir a mi casa a ver películas de terror? Si te dan miedo, yo te protejo. ¿Te gustaría probar las milhojas que hace mi mamá? Ven a mi casa y te invito, con gaseosa, a muchas porque mi mamá NO ESTÁ!!!
(soledad: madre de los errores).

El punto tres dice “eres un extranjero y puedes hablarle de tu país”. Pues mis amigos y yo fuimos extranjeros y, además de eso, invadimos con todo éxito. Conseguimos amigas en el segundo sector de nuestro barrio; tiempo después, fueron nuestras acompañantes de fiestas y novias. Claro que les hablamos de nuestro país, en este caso de nuestro territorio, y nos siguieron la corriente. Quienes no quedaron muy contentos fueron sus
amigos de infancia.

Los puntos cuatro, cinco y seis hablan de no ser negativo, tener la iniciativa y ser original. Me imagino que hay que ser tan original como el texto entregado por los argentinos. Pues siempre tuvimos la iniciativa, nos inventamos estrategias de conquista y el resultado, en el 90 por ciento de los casos, fue negativo.

El punto siete sugiere un cambio de actitud y relajarse porque “solo es una chica”. En este ítem esta consignado lo que “sacó de los chiros” a mi esposa, después de conocer la noticia.

Y su disgusto fue reforzado por las palabras más importantes del punto ocho: “sé selectivo. No te preocupes, existen muchas mujeres bonitas en Rusia”. Las atrevidas definiciones de mujer y objeto, para mí, son soportadas con esta frase repleta de pretensiones y ego del autor.

Las quejas, los reclamos y las opiniones inundaron las cuentas de Twitter y Facebook de los protagonistas, al mejor estilo de una oficina de servicio al cliente. Pennisi lo negó todo y Catullo fue vapuleado con letras, comas y puntos, por haber develado el infortunio y por haber ofrecido sus servicios como reportero free lance, para cubrir el campeonato.

Alejandro Taraborelli, uno de los dirigentes de la AFA, pidió disculpas por lo sucedido y lamentó que la situación “haya opacado lo importante de la jornada y la actividad educativa permanente, brindada por la Asociación”.

Desde este punto me convierto en abogado del diablo y hago las siguientes preguntas: ¿Qué paso con el otro perfil del manual? ¿Qué paso con el capítulo titulado QUÉ HACER PARA TENER ALGUNA OPORTUNIDAD CON UN CHICO RUSO?

Pues parece que al autor del texto se le olvidó que a Rusia también van a viajar mujeres, que tendrían la posibilidad de ser selectivas y de dejar atrás lo de “los chicos rusos ponen mucha atención si eres limpia”.

Y a ellas les va mejor, en materia de conquista…

Que cruzada de cables tan brutal…

@HernanLopezAya

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