Life of Pi: una aventura extraordinaria para ver, no para creer

28 de diciembre del 2012

La cuestión con Life of Pi es que no necesita ser buena para que valga la pena ir a verla. Reseña de @JadinSamit para @Kienyke.

La cuestión con Life of Pi (Una aventura extraordinaria) es que no necesita ser buena para que valga la pena ir a verla. Quien desee pasar un momento agradable, maravillarse con los milagros de la tecnología y la naturaleza o simplemente entretenerse: esta es una buena opción. Eso sí, olvídese de las tramas difíciles y sobretodo no espere momentos dramáticos como antes los ha hecho el director taiwanés Ang Lee (El tigre y el dragón, Secreto de la montaña o Lust, Caution).

Todo parte de una sutil diferencia muchas veces difícil de entender: hay unas películas divertidas y otras buenas. En pocas coexisten ambas cualidades, tanto así que algunas de las mejores de la historia son simplemente buenas (Ciudadano Kane, Los Infiltrados o Casablanca).

Y pese a que Life of Pi no llega a ser argumentativamente extraordinaria, su calidad visual y lo asombroso de las imágenes construidas por el director de fotografía chileno Claudio Miranda (El curioso caso de Benjamin Button, Tron: Legacy, Zodiac y Se7en) le darán un merecido lugar entre las más bonitas de la historia: quizás hasta se salga con algunos premios técnicos en la temporada venidera.

Fíjese bien: lo más difícil de adaptar el libro era conciliar los dilemas sobre las religiones y las creencias planteados por Yann Martel; aspecto al que la película le huye constantemente con un poco de humor o simplemente haciendo caso omiso a las críticas y sugerencias hacia Dios, es más: el tema se vuelve secundario frente a la relación tigre-niño (o al menos durante el 90% inicial).

Luego vienen los inconvenientes narrativos que el guión no logra resolver. Se podría dividir la historia en tres partes: la primera, la introducción a India, el zoológico y el por qué del nombre Pi (Pai), que resulta innecesariamente larga. La segunda, que narra la etapa de naufragio: visualmente excepcional, cargada de nuevos descubrimientos y dispuesta siempre a asombrar hasta a los más incrédulos. Y luego, el cierre: una maravillosa escena donde por fin la película es lo que siempre debió ser: una carga de dilemas sobre el o los dioses, las creencias y la vida. El problema es que no son consistentes y carecen de una conexión más allá de lo visual.

(Spoiler) De hecho, hasta el maravilloso final tiene una falla: insinúa que quienes creen en la historia alterna, la que lleva personas en vez de animales, carecen de magia o de fe ¿es necesario? No. Y lo peor: obliga al espectador a creer en una historia cuando lo importante es simplemente creer sin importar si es real o no (spoiler).

Y pese a lo anterior, ver Life o Pi resulta una experiencia innovadora. La cuestión es que la belleza y el entretenimiento no siempre son sinónimos de que una película sea buena, y eso también tiene su encanto. De hecho, si se le piensa como una pieza independiente al libro, habría que decir que es un viaje extraordinario y una fábula magnifica cargada de imágenes nunca antes vistas en el cine. Una historia llena de emociones, sentimientos y acciones cargadas de una belleza sorprendente.

A favor de la película: el 3D. Nunca antes resultó tan fantástico como en Life of Pi. Sorprende sobretodo viniendo de un director dramático como Ang Lee.

En contra: la traducción del título sugiere que lo importante (la historia) está perdido y que sólo se tratará de una aventura. Una aventura extraordinaria reduce la película al campo visual.

Haga clic para ver el tráiler de Life o Pi.

www.twitter.com/jadinsamit

Sobre el autor: “siempre he pensado que la vida es como una película: cada persona tiene su papel y cada canción nos recuerda algo (¿o a alguien?). Eterno aprendiz y crítico audiovisual que en los tiempos libres es Comunicador social”.

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