Más por viejo que por diablo

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Más por viejo que por diablo

5 de mayo del 2017

@JulianCaperaB

A falta de los partidos de vuelta de las semifinales de la Liga de Campeones de Europa, el tema parece sentenciado, y los finalistas listos. Una vez más queda demostrado que canas y armas vencen las batallas.

Poco importó la valentía que necesitaron el Atlético de Madrid y Mónaco para llegar a esta instancia y engordar los anhelos de gloria de sus hinchas. Goliat no necesitó mucho tiempo esta vez para noquear a David. Aquellos que conocen el sabor de los labios de Venus de Milo, dejaron en el camino a quienes solo han soñado tenerla en sus brazos.

Real Madrid y Juventus saben lo que es ganar una Champions. Atlético y Mónaco, no. Y eso se notó en los partidos de esta semana, que resultaron menos emocionantes para el espectador neutral de lo que prometían los antecedentes recientes.

Un pulso que se ganó desde el tablero, el primer lugar en el que un equipo de fútbol puede marcar diferencia. Allegri, técnico de la Juve, decidió jugar sin Juan Guillermo Cuadrado y consiguió lo que quería: un conjunto equilibrado, con la prudencia que requiere un partido de visitante en un torneo continental. Pero también, un equipo agresivo y sobre todo letal.

Puso tres centrales: Barzagli, Bonucci y Chiellini. Un muro que por simple matemática bastó para contener el ataque de dos (Mbappé y Falcao) que propuso el Mónaco. A eso le sumó dos carrileros: Dani Alves y Alex Sandro, con tres pulmones cada uno, capaces de imponer condiciones por la banda en ataque, y de regresar a hacer una línea de cinco cuando el Mónaco tenía el balón. Y afiló la punta de la lanza: Dybala, Mandzukic e Higuaín, que tuvo su noche soñada en Champions.

Con sólo la alineación, sin necesidad de saltar a la cancha, ya la Juve estaba ganando el partido. Más por viejo que por diablo. Y cuando el balón rodó, los minutos tradujeron lo que antesala profetizó: el equipo de los cinco Scudettosseguidos, dos veces campeón de Champions, miró por encima del hombro a su rival.

Como miró por encima el Real Madrid al Atlético, con un ingrediente adicional: los nombres, el segundo lugar en el que un equipo puede establecer diferencias con su rival. La plantilla del Real Madrid vale casi 250 millones de euros más que la del Atlético, y esta semana se demostró porqué.

El equipo de Zidane superó al Atlético en todos los sectores de la cancha y firmó su victoria con un Cristiano Ronaldo inspirado, que parece resuelto a conquistar su quinto balón de oro, batiendo records con la rabia de un guerrero herido: ocho goles en tres partidos al Bayern y el Atlético. El equipo de las once Champions, derrotó al que no tiene ninguna.

El fútbol es un deporte maravilloso, en el que de vez en cuando el enano logra encaramarse al cuello del ciclope, le muerde las orejas, le hala el pelo y lo tumba. Pero eso no pasa todos los días.

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