“Lo esencial es invisible a los ojos”- Antoine de Saint – Exupery

“Lo esencial es invisible a los ojos”- Antoine de Saint – Exupery

11 de diciembre del 2015

Cada día las mujeres tenemos que vivir con una carga simbólica terrible. Todos los días la publicidad nos bombardea, el machismo nos persigue y los comentarios despectivos y dolorosos son el pan de cada día.

Aunque iba a escribir sobre mi viaje a Machupicchu y lo recomendado que es – lo haré en otro post – me vi avocada a escribir nuevamente sobre aceptar a las mujeres tal como somos y hemos decidido ser. Hace unos días una amiga tuvo que soportar varios comentarios de parte de un tipo, que si el punto era ofender, no es que él fuera muy atractivo que digamos.

Sumado a soportar y sortear comentario tras comentario, tuvo que hacerse la ‘fuerte’. Yo solo miraba inquieta. Comencé a mover mi pierna rápidamente del desespero que me daba saber que mi amiga estaba viviendo ese momento. Yo quería levantarme y sacar la ‘gamina histérica’ que llevo dentro, pero ella solo me miraba y con su lenguaje corporal me decía que me calmara, que la dejara manejar el asunto.

Mi amiga, se convirtió en mi ‘heroína’, quizás un 50% héroe y un 50% mi droga para seguir adelante. Ella, le argumentaba cada respuesta tan bien que yo estaba estupefacta. “Es que eres tan flaquita” “Parece que te vas a romper con el aire” “¿Nunca has pensado en ponerte ‘teticas’?”, “Aceptarías si alguien te pagara por ponerte ‘colita’ o algo así’… Y así continuaron los apuntes del tipo.

Yo, que también soy bien delgada, me sentía un poco ofendida, quizás por eso quería explotar y decirle lo perdedor que se veía con ese tipo de comentarios, manifestarle que si se había mirado a un espejo, que si se creía perfecto, que se le agradecía por exteriorizar sus pensamientos –que seguro habrá mucho que no lo hacen y viven nadando en la hipocresía – pero que si no tendría una hermana, mamá, mejor amiga que podrían estar siendo atacadas de la misma manera.

Entiendo por completo, que en una sociedad plural, la crítica – derivada de la palabra criterio, discernir, analizar –  esté presente en cada cosa que se dice, se hace, pero sería mucho mejor si se hiciese con ‘filtro’ o con una mayor argumentación, más allá de la crítica occidental que se basa en lo estético.

Por la mirada de mi amiga supe que había llegado el momento de irnos del sitio. Ella, se levantó más segura de sí misma que nunca. Gentilmente se despidió, salimos. Yo solo la miraba, en silencio, hasta que ella decidió romperlo: “Soportar a este tipo de gente es lo que me ha hecho más fuerte para vivir mi enfermedad”. A mí me dieron ganas de llorar, pero resistí y también aprendí que a veces, aunque cueste es mucho mejor ‘morderse la lengua’ diría mi madre y evitar criticar, pues no sabemos los momentos difíciles por los que esté pasando otra persona.

No sabemos si su extrema delgadez es por problemas médicos o psicológicos, no sabemos si su extravagancia es su forma de blindarse de muchos daños del pasado, si evita ir a planes donde haya trago porque tiene problemas con el alcohol. No sabemos nada del otro al final, aunque creamos saberlo todo. Porque finalmente, lo esencial es invisible a los ojos.

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