Lo que vale James con el Real Madrid

7 de mayo del 2015

Cuando James juega en el Real el equipo luce diferente, más frontal, con más ideas y las jugadas las termina con más limpieza. Aunque ningún jugador es imprescindible, y menos en un equipo plagado de estrellas, el conjunto es otro cuando él está. Es verdad que en ataque cuenta con la misma dinámica en juego […]

Cuando James juega en el Real el equipo luce diferente, más frontal, con más ideas y las jugadas las termina con más limpieza.

Aunque ningún jugador es imprescindible, y menos en un equipo plagado de estrellas, el conjunto es otro cuando él está. Es verdad que en ataque cuenta con la misma dinámica en juego de asociación, sobre todo si tenemos en cuenta que tiene la mejor delantera del mundo: Benzema, Bale y Cristiano (ahora con Chicharito); junto a la del Barcelona, con Messi, Suárez y Neymar.

Con James, el Real suma las bondades de su juego: siempre dispuesto a ser el vaso comunicante de la defensa y el mediocampo con los jugadores en punta. Además de ser el bastión que socorre a los medios defensivos, incluso, llega hasta campo propio para recuperar la pelota. James es un jugador implicado en la progresión del juego y en evitar que el rival la tenga fácil para llegar al arco de Casillas.

Aparte, da la sensación de que no ha llegado a su techo; pues cada vez sorprende más con su fútbol parejo de utilidad y elaboración. Corre todo el partido: la cantidad de kilómetros en la temporada es llamativa y los balones recuperados portentosos para un volante que es más de generación de juego.

Es cierto que James ha desarrollado una mística diferente en el Real, sin embargo, ya contaba con ciertos atributos que ha mejorado. Es palpable su cambio en la parte física y en el gran salto de jugar en un equipo histórico como el Porto, y en otro menor, el Mónaco; ambos conjuntos un tanto lejos de lo que implica formar parte de un club del nivel del Real Madrid.

El cargado simbolismo que involucra jugar en el equipo más ganador de la historia ha terminado por hacer deslumbrar a James, quien ha estado a la altura y le ha dado más brillo con su aporte. El simbolismo referido a la mística desarrollada con el paso de los años y los triunfos. El Real Madrid tiene una identidad de juego y un peso en la camiseta que, si un jugador quiere triunfar, debe contar con carácter y una notable voracidad por ganar. No basta con ser bueno, debe ser el mejor, porque las fallas no las acepta una afición tan acostumbrada al triunfo.

La pregunta es ¿James vino a aprenderlo en el Real Madrid o lo profundizó a partir de un conjunto de atributos que ya tenía?

James ha triunfado en todos los equipos en los que jugó, habría que empezar por ahí, y para ver lo que era, sólo es mirar apartes de su contribución a la selección en el Mundial de Brasil. Hizo seis goles. En el juego contra Costa de Marfil remató un tiro de esquina a gol y presionó en campo contrario para recuperar la pelota en el gol de Quintero.  Originó juego desde campo propio que él mismo terminó en el arco contrario. Si se quiere, ahora es un jugador más útil para su equipo desde la táctica, pero desde siempre contó con la mística necesaria para jugar en el Real.

@juancuellarp

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