Los ronroneos del Río Cali

Los ronroneos del Río Cali

5 de diciembre del 2018

En Cali el río ronronea. Tiene una voz de gato, que sopla y maulla, que se mece entre las guaduas y se contonea todos los días por el bulevar, desde Normandía hasta la Mezquita.

Últimamente he pensado que cada ciudad elige maneras de hablar con la gente, cada espacio busca siempre la forma de contar una historia. Pero cuesta trabajo entenderlo, porque generalmente es algo invisible: un graffiti, las flores de un jardín, una pared que se cae o un nuevo edificio. Pocas veces ocurre con voz propia como en Cali, en el Bulevar del Río.

Es curioso que allí, el espíritu del río se haya encarnado en la forma de un gato gigante de bronce y que a su alrededor, se cuente una historia de amor. Eso sentí cuando visité el Gato del Río y cuando comencé a caminar y a leer los relatos de cada una de sus novias.

Gato del Río, escultura del maestro Hernando Tejada – Foto: @carloswario

Paleta inspirada en el Gato del Río – @carloswario

Hace 22 años, el maestro Tejada donó la escultura del gato de bronce y 10 años después para conmemorarlo, la alcaldía emprendió un proyecto de creación colectiva, en el que diferentes artistas intervinieron esculturas de gatas a las cuales llamaron “las novias del gato” y fueron ubicadas a su alrededor. Todo hilado por un cuento de conquista y pasión felina.

Y es que hay mucha emoción cuando un visitante le pregunta a un caleño sobre las novias del gato. Empiezan a contar que eso fue a manera de concurso, que todos podían votar y que cuando salieron los resultados hubo muchos más votos que para elegir al alcalde. Entonces uno comprende que la historia de amor no es solamente entre el gato y sus novias, son los amores de los que pasean por el Bulevar, es el amor por la música y por la brisa de la tarde.

Las novias del Gato – Foto: @carloswario

Pero los amores de los gatos son difíciles de entender, son distantes, intensos, desconfiados, fieles, coquetos y agresivos a la vez.  Eso sí, todo el que ha convivido con un gato sabe que con el paso de los años el cariño del animalito aumenta, se vuelven más consentidos y hasta celosos.  Así pasó en Cali.

Quizás escoger la figura del gato fue la mejor metáfora que se le pudo ocurrir al maestro Tejada, porque los amores de los gatos son tan ambiguos como los amores que le tenemos a nuestras ciudades.  Las amamos, las odiamos, les tememos pero nos acostumbramos, allí guardamos nuestros propios cuentos… ¿cuántas historias habrán presenciado los ojos redondos del Gato del Río?

Bulevar del Río Cali – Foto: @carloswario

Hoy las gatas son las novias de la ciudad. Los caleños se enamoraron y las hicieron permanentes. Ellas continúan contando la historia del río, como seres de una leyenda contemporánea que se ha ido multiplicando más allá del bulevar y de maullido en maullido continúa el diálogo entre Cali y su gente.

Quién habría imaginado que un gato de bronce iba llenar de colores la ciudad, bien se podría decir en Cali que cuando el río suena…. Gatos lleva.

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