Maldito destino!

2 de marzo del 2015

Guenas!! Personalmente me considero un ateo más (por eso chicas, no me hablen de matrimonio ni nada de esas pendejadas) y trato de convencerme a mí mismo que todas las vicisitudes que me pasan en esta puerca vida se deben únicamente y exclusivamente a las decisiones que tomo. Ya sean buenas o malas, todas ellas […]

Alineación de planetas

Guenas!! Personalmente me considero un ateo más (por eso chicas, no me hablen de matrimonio ni nada de esas pendejadas) y trato de convencerme a mí mismo que todas las vicisitudes que me pasan en esta puerca vida se deben únicamente y exclusivamente a las decisiones que tomo.

Ya sean buenas o malas, todas ellas constituyen la serie de eventos que me definen como individuo. En física básica nos enseñaron que existe una ley de Newton que dice que para cada acción hay una reacción de igual magnitud y dirección pero con sentido opuesto. Pues bien, como yo lo veo, por cada decisión que busté y yo tomamos existe una consecuencia de igual magnitud: no es lo mismo decidir si comer carne o pollo al almuerzo a decidir las inversiones de una nación por los próximos 10 o 20 años. Sin embargo, esto no es del todo cierto: en el transcurrir normal de la vida, me pude dar cuenta que existe otro factor que no había tenido en cuenta. No solo cuentan las decisiones y el tipo de decisiones que tomemos para definir el tipo y el estilo de nuestras miserables vidas. No ‘jeñor’, existe algo llamado suerte, azar, sino, destino (no hago uso del vocablo deidad porque ya dije que era ateo).

 No sé a ustedes pero a mí me pasa, con cierta regularidad, que existen  momentos en la vida en los que no sale absolutamente nada. No importa el número de mujeres a las que uno esté cortejando: dos, cinco o diez mil. Simplemente ninguna responde ni para insultarlo a uno. (Pero vaya uno consiga novia y ahí si todas las diez mil aparecen) Igualmente, no importa el número de hojas de vida que uno envíe a determinadas empresas, sencillamente el departamento de recursos humanos no se apiada de nuestra suerte ni tan siquiera para enviar un correo electrónico y mucho menos una llamada. O qué me dicen  cuando uno está de afán al trabajo o le cogió la tarde para una entrevista y preciso coge todos los semáforos en rojo? una belleza!

Es contradictorio pero hay días en donde uno está de buenas. Todo le sale. La chica a la que uno le estaba cayendo, ya tiene tiempo y acepta la invitación. Llaman de la empresa en la que el sueldo es mejor. No coge ningún trancón.  Astrológicamente, los planetas se han alineado para dejar fluir una especie de energía que deriva en resultados positivos en cualquier actividad que realice. Desafortunadamente, en mi caso, este tipo fluctuaciones cósmicas no constituyen la mayoría y ni siquiera la minoría de mis días de existencia.

 Si me preguntan, prefiero seguir pensando que mi suerte la hago yo mismo con las decisiones que he venido tomando y aunque sienta a veces que me encuentro a merced del destino, bueno, lo importante es tener presente que el mayor agente de nuestras vidas somos nosotros mismos. Somos el resultado de lo que queremos para nuestras vidas… Nadie más.

@nicolasonte

https://guasamayeto.wordpress.com/

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