Megadesastres

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Megadesastres

8 de febrero del 2019

Desde hace un par de décadas, Colombia ha venido intentando entrar en la onda de las megaobras, al punto que las mismas fueron merecedoras recientemente de un especial en el canal internacional Discovery Channel, obras como el aeropuerto El Dorado en Bogotá, el Túnel de la Línea, Hidroituango o el Puente Pumarejo, solo por mencionar algunos de estos megaproyectos, fueron resaltadas con orgullo, sin embargo, ese mismo orgullo se fue disipando en la medida en que fueron apareciendo en cada uno de estos proyectos gigantes, un gigante mayor; la corrupción.

Túnel de la Línea; quienes hemos transitado por la vía entre Cajamarca (Tolima) y Calarcá (Quindío), recordaremos los monumentales trancones que se formaban es ese tramo producto de los derrumbes y demás inconvenientes que impedían el tránsito, por eso cuando se anunció esta obra, la misma fue recibida con esperanza para resolver los problemas de movilidad de la zona, sin embargo, con el pasar de los años y de los gobernantes, hemos venido viendo con estupor como cada uno de los gobiernos de turno han justificado los retrasos y sobrecostos que esta obra ha traído y que hoy, diez años y 3 billones de pesos después sigue estando en veremos.

Puente de Chirajara: el 15 de enero de 2018 los colombianos fuimos testigos del desplome de este mega puente construido sobre la Ruta Nacional 40 de Colombia, entre Bogotá y Villavicencio y vimos como las vidas de algunos de sus trabajadores se perdieron junto con los dineros invertidos en este proyecto y la posibilidad de que los viajeros frecuentes de esta ruta pudieran ahorrarse una parte del trayecto llegando más rápido a su destino, hoy sin el puente, se hizo necesario retornar a la ruta habitual y mirar con desesperanza lo que puedo haber sido un importante factor de avance en la región.

Puente de Hisgaura; Siguiendo en la vía de los puentes, el 31 de agosto del 2018 los santandereanos esperaban con ansias que se inaugurara lo que sería el puente atirantado más alto de Suramérica, sin embargo con sus 148,3 metros de altura, lo que terminaron inaugurando fue una nueva forma de burlarse de los contribuyentes y de la sociedad en general, al presentar un puente absurdamente “acordeonado” y con 100 mil millones de gastos sacados del fondo de adaptación. Mientras pasa el bochorno, los habitantes de la zona, tendrán que seguir recorriendo las vergonzosamente destapadas vías que conectan la capital santandereana con la capital de la provincia de García Rovira.

Hidroituango; Mientras los colombianos vemos como los políticos de la región y quienes tuvieron responsabilidad directa en la obra, se tiran la pelota unos a otros, los habitantes de los municipios rivereños aguas abajo de la obra, que además ya tuvieron que vivir la tragedia paramilitar, hoy permanecen en la zozobra de pensar a qué horas les devuelven la tranquilidad de vivir en una región sin riesgo de que se desborde el río o que por cuenta del agua represada, se produzca una de las peores tragedias nacionales, hoy tienen que vivir además con la tristeza de ver como el Río Cauca poco a poco se va muriendo y con ello, el sustento de muchas de las familias que viven de la pesca, sabiendo lo innecesaria y lo riesgosa de la obra, mientras que los defensores de los mandatarios de la época y los de ahora, siguen justificando lo injustificable.

El país no puede seguir permitiendo que no solo se nos sigan robando los recursos, sino que además debemos evitar a toda costa que vidas humanas se pierdan o se pongan en riesgo, mientras unos pocos se enriquecen vendiendo la ilusión de ser uno de los países latinoamericanos que más grandes obras construye, que bueno fuera que estas obras se hagan con la menor inversión y con el menor riesgo para los habitantes, ese si sería motivo de orgullo de todos. Mientras tanto, seguimos esperando que los responsables de cada uno de estos megadesastres respondan y por una sola vez en la vida política de este país del Sagrado Corazón, dejen de echarse la culpa unos a otros.

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