Memoria

20 de septiembre del 2018

Por Camila Paez.

Memoria

De acuerdo con INDEPAZ en el primer semestre del 2018 fue asesinado un líder social cada 35 horas (1) . Triste que luchar por los derechos ambientales, por el bienestar comunitario y la justicia social signifique, por lo menos aquí, ponerse una diana en la frente. Incluso, no sólo es triste, sino también vergonzoso y atroz. Pareciera que no nos cansamos de encabezar listas de vergüenza y de ser reconocidos como un territorio de violaciones a los Derechos Humanos.

Obvio, no quiero ser una pesimista que sólo juzga y critica a nuestro país. Entonces, pensemos en las cosas bonitas que hay en nuestro país, nada más en los juegos Centroamericanos y del Caribe de este año tuvimos un desempeño que nos hizo destacar (2). Muy bien ¡Bravo Colombia! También, entre enero y mayo del 2018 el turismo creció un 38% en nuestro país (3). Por consiguiente, soy consciente de que hay eventos y situaciones positivas, las cuales también deben ser reconocidas y mencionadas. Sin embargo, a veces pesa más una realidad que no está dejando vivir y que muestra todo lo que nos falta como país para ser una comunidad incluyente, políticamente autónoma, abierta a la diversidad y con espacio para la oposición.

Ahora, enumeremos algunos de estos hechos, por el simple ejercicio de hacer memoria. Colombia el país donde los falsos positivos, en algunos círculos, se ha afirmado que son simple propaganda de difamación. Una nación donde históricamente justificamos actos atroces de violencia, masacres y violaciones como una lucha “justa” contra la izquierda y los grupos guerrilleros en este país. Un país donde tener una filiación política en muchos casos significa muerte, desaparición forzada o desplazamiento ¿o no es esa la experiencia de nuestros compatriotas de la UP? Y, para no irnos más atrás, un país en donde se están presentado hechos de xenofobia contra inmigrantes venezolanos.

No es sólo hoy, sino que desde hace décadas venimos construyéndonos como nación desde la intolerancia y el odio. Por ejemplo, en el momento en que inicia época electoral, empiezan los comentarios llenos de rabia de los diferentes bandos. Es importante hacer oposición y hacer una crítica activa, esto es parte fundamental de lo político, sin embargo, aquí eso se confunde con menospreciar al opositor. Lo más triste es que unos y otros hacen lo mismo, sin darse cuenta que la base para el odio que tiene enfermo a nuestro país es esa actitud.

Llevamos años de muertes y desapariciones, hoy están matando a las personas que defienden sus territorios, sus comunidades y el medio ambiente. A veces, pareciera que desde la ciudad no nos damos cuenta de estos hechos. Y, vemos como es el silencio lo que prima como respuesta por parte del Estado y de gran parte de la comunidad, un silencio negro y que deja amargura al caminar. Tenemos que visibilizar a nuestros líderes y tenemos que garantizar que en este país sea posible la diferencia y la lucha.

1 Fuente: (Clara Engerran – INDEPAZ, 2018)

2 Fuente: (El Universal, 2018)

3 Fuente: (Revista Dinero, 2018)

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