¡MI MAMÁ ES MAMERTA!

3 de julio del 2012

Lo peor que a uno le puede pasar en la vida es tener mamá mamerta. Que es precisamente lo que me pasa a mí. Y cuando digo mamerta lo digo en el más profundo y filosófico sentido del término: mamerto es todo aquel que no piensa como el doctor Alvaro Uribe Velez, bendito sea. Y […]

Lo peor que a uno le puede pasar en la vida es tener mamá mamerta. Que es precisamente lo que me pasa a mí. Y cuando digo mamerta lo digo en el más profundo y filosófico sentido del término: mamerto es todo aquel que no piensa como el doctor Alvaro Uribe Velez, bendito sea. Y eso de tener mamá mamerta es todavía más grave cuando uno concibe el uribismo no solo como ideología, sino -sobre todo- como una religión. ¡Maldita sea!

Mi mamá es una señora luchadora, crítica, cantaletuda, carismática, convincente, con alma de sindicalista y un tanto panfletaria. Tan sindicalista que le montaría un sindicato a mi papá si supiera que tiene alguna amante. ¡La vieja sería capaz de organizar y movilizar a la moza del viejo para joderlo!

Tranquilícese, mijo. Si se hundió el Titanic, por qué no se va a hundir esa pinche y perversa Reforma a la Justicia, me decía mi mamá la semana pasada para calmar mi preocupación por lo que sucedía en el país en esos momentos. Además, no es cierto que la Sociedad Protectora de Animales se oponga al hundimiento de esa reforma plagada de micos. No, mijito: no crea pendejadas, tranquilícese. Todo va a salir bien. Vea que ya demandaron a Simón Gaviría, el presidente de la Cámara.

-¿Quién lo demandó, mamita?

-Rafael Pombo, mi amor. Lo demandó por plagiar en la vida real a su personaje de Simón el Bobito.

-¿Cómo lo plagió, mami?

-Pues Simon Gaviria reconoció públicamente que “había leído por encima” el texto de la conciliación de la reforma y que no se dio cuenta de los micos.

-¿Encima de quién lo leyó, mamita?

-No, mijito. Encima de nadie. Quiero decir: a las carreras, rapidito, haciéndose el pendejo. ¿Entiende, mi amor?

-Si, mamita.

-Ya, mi niño: ¡deje esa cara de tristeza que nada va a pasar! Mire que el presidente hace un par de días objetó la reforma.

-¿La objetó? ¿Y con qué objeto, mamita?

-Pues para lavarse las manos, mijito. Para hacernos creer que no está untado de semejante porquería.

-¿Y si el Congreso no hunde la reforma, mamita, qué hacemos?

-¡Pues tumbarla mediante un referendo, chiquilín! Para el efecto ya se están recogiendo miles de firmas, porque en este país la gente sí sabe escribir, a pesar de que los parlamentarios no saben leer.

Y fue entonces cuando mi mamá guardó silencio unos segundos como quien piensa una idea brillante. Y con la cara completamente iluminada, como quien acaba de pagar el recibo de la luz, me dijo:

-Tan solo cuando se hunda la reforma y nos entreguen su cadáver completo (con todo y autopsia) paramos el proceso del referendo. ¡Un momento! Pensándolo bien aquí lo que tenemos que hacer es un referendo para revocar ese Congreso, al que la gente empieza a ver como una especie de bacrim legal. No en vano le dicen “bacón”, es decir, banda de congresistas. ¿Cómo te parece, mijito?

-¿Y no sería mejor una constituyente como la que propone don Alvaro Uribe, mamita?

-¡A mí no me venga con constituyente que yo no soy ningún ente! Todos conocemos cómo empieza una vaina de esas pero nadie sabe cómo termina ¿Le parece bien una constituyente para convertir la Casa de Nariño en el apartamento de soltero de Alvaro Uribe, mijito? No señor: nuestro problema no es de constitución. Acuérdese que quienes pasaron por encima de la Carta del 91 para reelegirse son una buena parte del problema que tenemos. ¿Qué autoridad moral van a tener si fueron precisamente ellos quienes nos llenaron el Congreso de parapolíticos y parapléjicos mentales? No son más que oportunistas pescando con dinamita en río revuelto.

-Pero, mamita, la constituyente sería un buen remedio…

-Hablando de remedios, ¿ya se tomo la emulsión de Scott, mijo?

-No señora, es que a mí no me gusta. Me sabe a tiburón…

-¡Qué tiburón ni que carajos! A tiburón y a manada de depredadores uribistas es a lo que sabe la constituyente! Se toma ya mismo la emulsión. Y déjeme decirle una cosa: una constituyente significaría darle un reconstituyente al cadáver político del señor Uribe. ¿Se lo imagina encaramado ocho, diez ó 15 años más en el Solio de Bolivar ? ¡Qué tal: toda la eternidad él solito en el Solio de Bolivar! ¡Faltaba más!

-Pero, mamita, en 1991 hicimos una constituyente…

-Pues sí, pero tal y como están las cosas hoy terminarían haciendo una “prostituyente”. No se le olvide: Madre no hay si no una, mijo. Y actualmente la de los colombianos es la Constitución del 91. ¡Y hay que respetarla! Porque en este sagrado platanal hay gente que cree que se llama Carta del 91 porque es para partirla en 91 pedazos. No señor: ¡no lo vamos a permitir más! La Constitución no puede seguir siendo esa señora a quien todo el mundo viola y empala impunemente.

Y tómese, mijo, inmediatamente la emulsión, para que se ponga fuerte y valiente como todo un guerrero, que la Constitución del 91 necesita miles de soldados que la defiendan armados de ideas y argumentos, que son las únicas municiones legítimas en una democracia decente!

-Mamita…

-¿Qué pasa, mijo?

-Yo podría, sumercé, con todo respeto… ¿objetar, digamos… la cucharada de emulsión…?

-La que va a objetar soy yo, en el sentido de darle en la jeta, chino, si no me hace caso. Vamos, tómese la emulsión que es por su propio bien.

Y fue así como me tocó, por mi propio bien y el de la Patria, tomarme esa mico emulsión. Después fui al baño, me lavé los dientes, hice pipí y algunas otras cosas más. Por último, al igual que el doctor Santos después de una embarrada, me lavé las manos. Y me acosté a dormir como un angelito hasta el otro día.

Al finalizar la tarde del día siguiente, cuando llegué a la casa, mi mamá me tenía la gran noticia:

-¡Se hundió la Mico-reforma, mijo! Y gracias en buena medida a la presión del glorioso PTC, el sector más activo de la sociedad civil, el verdadero cuarto poder en este país -me dijo mi vieja con una sonrisa de oreja a oreja.

-¿El glorioso PTC? ¿Qué es eso, madre?

-¡El partido más amplio, democrático y echado pa lante que tiene este país, mijito!

-¿Mokus fundó otro partido, mamita?

-¡No, mi amor! Estoy hablando del glorioso Partido Tuitero de Colombia! ¿Si ve, mijo? No había por qué preocuparse. Ante la presión de la opinión pública, la protesta en las redes sociales y, en particular, el escándalo que se armó en Twitter, a esos bandidos no les quedó más remedio que aplicarle ellos mismo la eutanasia al engendro que habían procreado. ¡Esto merece un brindis, mi niño!

Mi vieja se sirvió una copa de aguardiente llenita hasta el borde. A mí me sirvió una cucharada completa de Emulsión de Scott y con voz salida de lo más profundo del corazón expresó a todo pulmón:

¡Viva Colombia, primera República Trinocrática de América Latina! ¡Tuiteros unidos, jamás serán vencidos! ¡Salud hijuepuerca!

@dicksalazar

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