Mi querido país

2 de marzo del 2015

Colombia, este es mi país, el que tanto defiendo, el que tanto critico, pero del cual no quiero partir jamás. Sí, sin importar tanta estupidez de parte de sus habitantes frente a esta tierra hermosa, mi sueño es siempre vivir en ella, pero sin abandonar la lucha por mejorarlo. Unos lo llaman el país del […]

Colombia, este es mi país, el que tanto defiendo, el que tanto critico, pero del cual no quiero partir jamás. Sí, sin importar tanta estupidez de parte de sus habitantes frente a esta tierra hermosa, mi sueño es siempre vivir en ella, pero sin abandonar la lucha por mejorarlo.

Unos lo llaman el país del sagrado corazón de Jesús, otros le dicen el país sin memoria y una vez un periodista le dijo al aire “país de mierda”. Sin salirme de la realidad, los seres humanos que habitamos este pequeño territorio, sí somos unos estúpidos, porque qué se puede esperar de nosotros, millones de borregos de la corrupción, de la injusticia y grandes seguidores de la pobreza que nosotros mismos nos buscamos.

Cada vez que sucede una injusticia o asesinan a alguien, nadie dice nada o la indignación por el hecho nos dura unos cuantos días y luego ni nos acordamos de lo que pasó.

¿Usted qué pensaría de un grupo de personas que nos quejamos cada cuatro años de un mandato presidencial, de alcaldía o del congreso (entre otros) y cuando llegan las elecciones salimos a votar por la misma escoria de siempre, que no tiene ideas y sólo nos quiere comprar el voto? Claro, de una vez creería yo, que analizaría el problema tan grave que tenemos en mi querido y resplandeciente país.

Quejarse de la mala administración de un gobernante de turno y aún sabiendo que la Constitución nos brindó varias herramientas para usarlas en contra de los que nos roban cada día desde cargos públicos, además, esta Carta Política nos dio algo que en varios países es considerado un privilegio, porque no lo tienen, y es el derecho al voto, el cual cada cuatro años ejercemos como unos zombies, sin usar el cerebro.

Hagamos una cuenta rápida con un ejemplo: hay 10.000 personas aptas para votar y de esas, 1.000 votan bien, su voto es de opinión, votan por una idea clara y eficaz y los otros 9.000 votantes sólo buscan a un político para pedirle, para decirle que si no le ayuda en algo antes de las elecciones, que se olvide de su voto, entonces, si la mayoría somos estúpidos, ¿cómo cambiamos esto? Mire señor lector, si usted no cambia, olvídese que este país va a cambiar. Los personajes corruptos que se montan al poder a robar, los montamos nosotros, nadie más. Es obvio que alguien que se va por la vida comprando votos, va a llegar al cargo a sacar por cualquier lado lo que gastó en nosotros, los pobres estúpidos que creemos que con una paca de cemento vamos a votar bien.

Este mensaje debe llegar a la mayoría de personas, se debe expandir por todo el país, porque es importante que sepamos que el gobernante que llega al poder comprando votos, lo que le interesa es que nosotros seamos un grupo heterogéneo de idiotas sin educación, sin cultura y fácil de sobrellevar y de comprar cada vez que ellos quieran.

Amemos a Colombia, pero antes, amémonos a nosotros mismos. Vamos a ejercer la democracia y usemos nuestros derechos de forma adecuada, no seamos los estúpidos de unos cuantos “vivos” y aprendamos a tener sentido de pertenencia con nuestro amado y querido país.

Lea la columna completa en: http://alejovergel.com/mi-querido-pais/

Twitter: @YoAlejoV

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