Miope 2013, tuerto 2014

18 de diciembre del 2013

En el año que viene las preocupaciones deben girar alrededor de la reconstrucción del país

Quiero culminar este año escribiendo sobre el 2014. Al fin y al cabo en el libro de la historia las páginas del 2013 ya están escritas, mientras aquellas del nuevo año esperan en blanco los hechos y sucesos que definirán su legado.

En el año que viene las preocupaciones deben girar alrededor de la reconstrucción del país, de la calidad de la educación y la edificación de corredores para la competitividad, una que diste bastante de aquella que nos pintaron en el 2010 y no ha sido,  en un cuatrienio que culmina justamente este año que inicia, ya no fue.  Se deben dejar a un lado “las altas consejerías para el bicentenario” y concentrar los esfuerzos en una verdadera revolución institucional que destine los recursos públicos para generar un ambiente de equidad social, con oportunidades para todos.

Con el respeto de los historiadores, y parafraseando a Andrés Oppenheimer en su libro “Basta de Historias”,  considero que debemos priorizar, y en vez de estar tan preocupados por rendirle homenajes a los próceres de la patria, sus caballos y vestimentas, debemos dedicarle más tiempo a discutir por qué no hay ninguna universidad colombiana en el ranking de las mejores 500 del mundo y nuestros estudiantes siguen relegados a los últimos lugares en las pruebas internacionales de educación.

De igual manera, la tragedia institucional  en la que estamos sin salida debe ser un llamado a abandonar criterios arcaicos donde las pre-elecciones del país son carreteras sin límites morales por donde recorren caudales electorales, mientras las grandes autopistas para desarrollar nuestra economía (el campo) permanecen en el papel. Ese mismo criterio  ha dado origen a barrios “con fines” políticos y populistas (y dará origen a teleféricos urbanos) ignorando los más mínimos criterios técnicos.

Con el 2014 deben venir cambios serios de actitud en muchos gobiernos e instituciones locales y así lo deben exigir los ciudadanos. El Alcalde Mayor, el nuevo Bogotano “Humano” el remplazo de Petro, debe controlar su obsesión de querer mostrarse como el mejor gobernante de la historia y preguntarse  por qué las exigencias del nuevo siglo no se han respondido gracias al riesgo alto de corrupción administrativa según el programa Transparencia por Colombia. Por otro lado, el año entrante el  Alcalde de Bogotá, sea quien sea, debe preocuparse más por la desobediencia de sus subalternos, que después de varias denuncias ciudadanas insisten en malas costumbres. Diciembre termina acompañado de otro presunto y refutable fraccionamiento de contratos, el de las ambulancias, los hospitales y otros más de Samuel, y las basuras con su recolección de Petro. ¿Qué dirá el BID? En el mismo sentido los órganos de control locales deben dejar la pasividad en el 2013 y cumplir a cabalidad su oficio de abrir investigaciones con base en denuncias documentadas y reales.

Entre tantos desafíos apremiantes, al costoso Bolívar que mira desde el centro de su Plaza, frente al Congreso, las Cortes, la Catedral y El Palacio Liévano le debe llegar con urgencia manifiesta alguna compañía: una verdadera apuesta por la cultura, un proceso de inversión que incluya el Teatro de la Ciudad Bolívar  y el Centro Cultural de Kennedy. En fin, debemos enfrentar el 2014 con un compromiso por el interés común acompañado de criterios técnicos y profesionales para asumir los retos realmente importantes.

@josiasfiesco

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO