Ni izquierda ni derecha

Ni izquierda ni derecha

8 de febrero del 2018

Ya se ha hablado ampliamente de la polarización que reina en Colombia, generada claramente por quienes se aprovechan de ella para sus propios beneficios, esos mismos a los que les gusta (y lo saben hacer bien) pescar en río revuelto.

Sin embargo, en esa estrategia de polarización, es claramente sabido cómo en los últimos tiempos se ha aprovechado de la posverdad para acentuar las divisiones y captar nuevos adeptos.

Es así que se han venido creando una serie de falsedades, desinformación e imprecisiones alrededor principalmente de las diferentes corrientes políticas y sus protagonistas, creando verdades a fuerza de repetir mentiras.

No es un secreto la teoría creada por el uribismo principalmente, que nos sentencia a convertirnos en otra Venezuela, si no se vota por los candidatos de su partido o el ya consabido cuento del castrochavismo, metido en la retina y en la mente de muchos colombianos, aprovechando el escaso conocimiento político de la mayoría y el miedo, que siempre es una estrategia ganadora para lograr seguidores.

Sin embargo, tumbar dichas teorías polarizantes, es más fácil de lo pensado, ya que solo basta con revisar la literatura y la historia para saber que ni la izquierda están asociada necesariamente a la pobreza ni la derecha es sinónimo de riqueza y progreso.

En el mundo, son diversos los ejemplos de gobiernos de izquierda que han llevado el progreso a sus regiones, el ejemplo por excelencia es Uruguay de la mano del Frente Amplio y sus cabezas más visibles; Tabaré Vázquez y José “Pepe” Mujica.

En una coalición de progresistas, comunistas y socialistas, lograron poner al país sudamericano a la vanguardia del continente, no solo terminando con el conflicto con Argentina, sino mejorando la economía y proponiendo una serie de políticas progresistas en favor del pueblo y no solo de un grupo favorecido.

Otros ejemplos de gobiernos de izquierda son los que actualmente gobiernan en la Europa Occidental, principalmente en Francia, Suecia, Noruega u Holanda, que sobra decirlo, son potencias a nivel mundial, sin que sus gobiernos comunistas los hayan llevado al descalabro económico, tumbando una de las principales premisas de los opositores de derecha.

Ellos afirman que una de las principales estrategias de la izquierda es el “regalo” de la economía a través de subsidios, los mismos que en países como el nuestro se han entregado a la clase pobre por años con el fin de mantenerlos en la misma condición.

Por supuesto, en aras de la justicia, también ha habido nefastos gobiernos de izquierda liderados por sátrapas como lo sucedido con nuestro país vecino, quienes amparados en la necedad de creer que su orientación ideológica en la única valida, se han suprimido los derechos civiles y ciudadanos de quienes piensen distinto.

Y eso sin hablar de la economía, que solo estaba basada en el petróleo y ante la caída del mismo y su pésima administración, generó la inflación de más del 2.000% en la que se encuentra el día de hoy, un argumento más para probar la imposibilidad fáctica de que nuestro país, que está en el 4% de inflación, llegue a ser como nuestros hermanos venezolanos.

Por su parte, la derecha predominante en muchos de los países del mundo no ha podido garantizar el cierre de brecha social y económica en el que nos encontramos y terminar con los vergonzosos niveles, que, en países como el nuestro, han generado la pobreza y desigualdad en la que nos encontramos desde hace más de 200 años y que se hace mucho más evidente en algunas regiones que en otras, como en los casos de La Guajira o el Choco, solo por mencionar algunos.

Eso solo por poner el ejemplo de Colombia, sin embargo, existen otros ejemplos igual de vergonzosos en el continente y en general en el mundo, ejemplos como Haití, Argentina, México y un largo número de etcéteras.

Por lo tanto, no se puede seguir con la estigmatización de creer que por el hecho de pertenecer a una orilla cualquiera, es suficiente para garantizar el progreso o la pobreza, se requiere de un minucioso análisis de las propuestas presentadas, la hoja de vida de los candidatos o evaluar la cercanía o no con la corrupción que hace más daño y que afecta por igual a derechas o a izquierdas, no se nos debe olvidar que es el pueblo siempre, el que queda en la mitad de los dos.

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