Ninfómana no violable

Ninfómana no violable

21 de octubre del 2015

Es realmente difícil asumirme abiertamente. Se supone que “no debo hablar de esas cosas”, pero callar no es opción para mí.

Soy una ‘ninfa’ llena de reglas: Mis reglas. Cada ‘ninfa’ tiene sus propias reglas; si es que las tiene. Estoy convencida que existe el amor sin sexo y el sexo sin amor y sé que hay mil maneras de vivir el erotismo.

El sexo para mí es una necesidad biológica tan vital como comer: pienso que el sexo sin amor es un plato sin sal y que aunque la comida sin sal siempre es más saludable, también es menos placentera. Es decisión personal comer con o sin sal.

Así  como comer por simple hambruna, no es igual a comer por placer. En este momento de mi vida, tener sexo solo por apetito,  puede resultarme una cosa asquerosa.

Lo cierto es que sea cual sea la postura personal de una ‘ninfa’ frente a su naturaleza, hacer el amor significa tener sexo aunque  tener sexo no siempre signifique amor.

Durante un buen tiempo de mi vida, como terapia, ocasionalmente compartí con un grupo social discreto de ‘ninfa’ anónimas de diferentes partes. Compartimos muchas experiencias de vida, lloramos, maldecimos y resistimos la idea absurda de que una ‘ninfa’ es una enferma.

Nos hicimos conscientes de que estamos solas en nuestra realidad. Que difícilmente viviremos sin ser rotuladas. Aunque hace mucho no tengo tiempo para compartir con ellas, sé  que todas estamos dando la pelea por nuestro derecho a ser,  y exigimos una vida libre sin estigmatización en toda nuestra realidad humana.

A esos cazadores de ‘ninfas’ que creen que sí o sí estamos deseosas siempre de todo el sexo existente y no entienden que  justamente somos mujeres lujuriosas que nos gusta las exquisiteces del cuerpo, hay que decirles que es un mito la idea de que toda ‘ninfa’ quiere “devorarse el sexo del mundo”, eso no quiere decir que las ‘ninfas’ deben ser abusadas.

Pese a la estupidez humana que considera que las ninfas nunca pueden decir que ‘no’ a un encuentro sexual por el simple hecho de gustar de la sexualidad libre, la realidad es que lo ‘ninfa’ no le quita el derecho de decidir a una mujer, ni la hace menos respetable.

Y sí. Reconocemos nuestro apetito erótico. Estamos dispuestas a toda práctica sexual que nos dé la gana y no aceptamos que la honorable sociedad nos diga que perdemos el derecho a decidir sobre nuestro cuerpo y que no somos respetables.

Cuando las mujeres que disfrutan su sexualidad abiertamente desde diferentes relaciones sexo-afectivas acusan violencia sexual,  el coste social, moral y político es mayor que  aquellas que prefieren cumplir con el rol de” idónea”.

Aunque a las  “buenas mujeres “como a las “malas” siempre nos replican las misma retahíla:

-“Eso le pasa por buscar lo que no se le perdió”

Seamos ninfas o asexuales, a las mujeres nos condenan por decidir.

La Corte Suprema aseguró que en los casos de violación nadie puede excusarse en la vieja creencia de que cuando las mujeres dicen no, quieren decir que sí.

Esto no resuelve nada de fondo- El único camino efectivo que veo para las mujeres es que todas asumamos como necesidad vital aprender defensa personal.

Mar  Candela – ideóloga- Feminismo Artesanal

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