No quiero hacer lo que tú quieres que yo haga

31 de octubre del 2018

Por Gloria Echeverry.

No quiero hacer lo que tú quieres que yo haga

Foto: Shuterstock

¿Nos vemos el sábado? Claro que sí, cuenta con eso, y después de esa conversación volteamos la cara con actitud de desagrado y le decimos a nuestro compañero: ¡Que pereza! yo no quiero ir a eso… Pero ¿por qué si en nuestro interior está clara la negativa, lo que expresamos al exterior es todo lo contrario?

Desde pequeños nos han enseñado a complacer con frases como “salude pues que se ve maleducado”, o “diga que sí que muchas gracias”, cuando nos hacemos mayorcitos y estamos en la adolescencia pretendemos ser aceptados por el grupo al que queremos pertenecer, las niñas gomelas, o los pelaos que se las conquistan a todas o simplemente los más cool, independiente de cuál sea nuestra identidad, estamos dispuestos a cambiarla por un espacio en dicho grupo, algunos que tenían como regla única no consumir sustancias psicoactivas comienzan a hacerlo, otros con el licor, algunos con sexo fácil, para después terminar con una ansiedad y depresión que se activa en privado, pero con un falso estatus público.

Hemos trasgredido nuestros propios límites sin saberlo, nadie nos dijo nunca: no te preocupes, está bien que seas como eres, está bien que le digas no a tu grupo, está bien que no te quieras acostar con nadie, y esto se entrena desde las pequeñas decisiones como “Gracias por invitarme pero no quiero ir”, gracias por lo que me dices pero prefiero tomar gaseosa.. en fin son multiplicidad de ejemplos en los cuales vemos que poner límites y enseñar a nuestros hijos a ponerlos, nos puede salvar de una situación que no queremos vivir.

La vida es mejor y más feliz cuando aprendemos a decir que no, cuando respetamos más lo que queremos para nosotros que complacer a los demás, ese tipo de comportamientos llevan a una vida plena, pero para lograrlo hay que trabajar en la autoestima y saber que lo que yo soy está bien, que como quiero actuar o lo que quiero hacer tendrá satisfecha a mi alma y si los demás no entienden eso es mejor alejarlos del grupo de amigos, para estar bien con los demás tienes que estar bien contigo mismo y nadie mejor para realizar los cambios necesarios, que tú y tus ganas de ser feliz.

Actúa ahora no esperes a que tus límites sean tan transgredidos que no puedas repararlos.
Ahora te pregunto: ¿quieres ir a esa reunión donde la mitad de la gente te cae gorda? Espero tu respuesta porque me encantaría que estuvieras ahí.

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