¿Qué oculta el miedo de los militares a la JEP?

¿Qué oculta el miedo de los militares a la JEP?

23 de febrero del 2017

Desde que el proceso de paz con las FARC  y el respectivo acuerdo parecía no tener marcha atrás, la Fuerza Pública ha mantenido un miedo muy tangible y constante respecto a los elementos que compondrán la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP desde este momento). Ese miedo ha sido últimamente muy bien retratado por medios como EL ESPECTADOR o la REVISTA SEMANA, los cuales con encabezados como -“Estamos construyendo una Justicia Especial no para juzgar militares”: mindefensa- (El Espectador, 22 de Febrero del 2017) o –“La Jurisdicción de Paz quedó hecha a la medida de las FARC”: General Jaime Ruiz- (Revista Semana, 19 de Febrero del 2017), han logrado retratar que dicho “miedo” no es una cosa menor. De esta curiosa situación en donde las declaraciones de los militares parecen tratar de evitar “una cacería de brujas”, queda la constante pregunta de ¿Qué oculta el miedo de los militares a la JEP?

Ya dice por ahí el viejo y conocido refrán ” Quien este libre de pecado que tire la primera piedra”, en este caso “el pecado cometido” sería los crímenes de lesa humanidad, de los cuales no hay que recordar que todos los actores del conflicto armado han sido participes. Repasando el más reciente informe de Amnistía Internacional, es apenas razonable que la fuerza pública tenga miedo, y que además sea la menos indicada para tirar la primera piedra. Según esta organización, la cual cita a la Fiscalía de la Corte Penal Internacional, actualmente la Fiscalía General de la Nación está investigando 4190 casos de ejecuciones extrajudiciales de las cuales solo se han dictado sentencia de 961, pocas a un mando alto (Amnistía Internacional, 2017).  De estos 4190 casos tal vez los más recordados sean los denominados “falsos positivos” destapados en 2008 con el escándalo de Soacha, o uno de los más reciente con el asesinato del campesino Gilberto de Jesús Quintero el cual fue declarado muerto en combate con el ELN para después ser declarado como “error militar”. Está claro entonces que la Fuerza Pública debe tener miedo en un escenario en donde cometen constantes “errores militares” y en donde actualmente se investigan miles de casos de personas asesinadas sin motivo aparente.

El miedo principalmente se ha materializado por una pequeña parte del texto de la JEP, en donde afirman los militares, se le da cabida a elementos como el Estatuto de Roma (en especial al artículo 28) para juzgar a los comandantes por las acciones de sus subordinados, con esto claro y recordando lo expresado anteriormente respecto a que de los 961 casos ya condenados, muy pocos han sido contra mandos altos, queda entonces la pregunta acerca de si hay un interés expreso de proteger a los altos mandos por esos 4190 casos de ejecuciones extrajudiciales, y por los demás casos de violaciones graves a los Derechos Humanos.

Tal vez la respuesta a esta última pregunta no la sepamos, sin embargo, lo único claro en este caso es que para lograr que la JEP cumpla el objetivo de hacer una “transición” hacía la paz, pero en especial, de hacerla dignificando a las víctimas, es importante que juzgue a quienes deba juzgar y los juzgue en un marco donde se logre efectivamente unas garantías  de verdad, justicia y reparación mínimas. Mientras tanto, lo único que hacen los representantes de la Fuerza Pública al salir a declarar sus preocupaciones a los medios (que es legitimo y entendible) de la forma y en el tono en que lo han hecho, es levantar las sospechas respecto a que ese miedo tan real oculta en verdad un largo historial de violaciones a los Derechos Humanos en donde muchos se verán implicados.

Página de Amnistía Internacional: https://www.amnesty.org/es/latest/research/2017/02/amnesty-international-annual-report-201617/

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