Pedófilos, todos son pedófilos.

24 de julio del 2012

No pido un bebé sin pelos por ningún lado, no obstante ustedes saben que hay vellos que no son bellos.

Hace unos días uno de los columnistas de este portal publicó un escrito sobre el vello púbico, elogiaba el cuerpo de la mujer y hacía un recorrido a través de la historia exponiendo como cada vez las mujeres por estética y por complacer al hombre han ido disminuyendo la cantidad de vello en esta área, hasta el punto de volverse lampiñas o de vello incipiente. Pero contrario a esto en mi opinión es porqué los hombres padecen de un complejo pedófilo.

Sí, es difícil de admitirlo, suena depravado, pero es que es así. Díganme entonces porqué esa fantasía por las colegialas, teenagers etc., o mejor aún si vamos a la literatura tenemos la historia de Lolita, en la que una inocente niña que sin proponerse enamora a su idealizador. A los hombres les encanta que las mujeres les hablen como bebes, con esa estúpida vocecita de niña. Porque hay que admitirlo, en algún momento lo hemos hecho, aunque a los pocos segundos nos hayamos sentido ridículas y brutas.

A ellos les gustan las niñas porque están a su altura, están acorde a su edad mental y nosotras más equivocadas no podemos estar cuando tratamos de actuar con nuestra actitud maternal, tratando de protegerlos y controlarlos. Sabiendo que lo que realmente les gusta a ellos son las niñas, sí, las niñas pequeñas, acordes a su edad mental, por eso un monte de Venus lampiño es todo lo que un hombre desea encontrar.

No soy feminista ni nada de eso, por eso tampoco apoyo la idea de la no depilación para ir en contra de la imposición machista, nosotras o yo específicamente me depilo por estética, pero sobre todo por higiene. Por más feminista que sea no quiero ver a una mujer con bigote o con pelos en las piernas o peor aún debajo del brazo, eso se ve desagradable incluso en los hombres.

Ahora bien, nosotras muchas veces pasamos por tediosos y dolosos procedimientos para estar bien presentadas, lo justo sería que ellos también hicieran algo de sacrificio, no pido un bebé sin pelos por ningún lado, no obstante ustedes saben que hay vellos que no son bellos.

Hombres, entiendan a nosotras también nos gustan los menores, incluso más que a ustedes, por todo ese instinto maternal que nos atañe, nuestro comportamiento sobreprotector no es gratis tiene su razón de ser, va en nuestro instinto, y así como a ustedes les encanta toparse con una zona púbica libre de vello para cometer el delito. A nosotras nos gusta encontrar un cuerpo joven, en buen estado, sin excesos, entiendan por excesos todo, sin carne de más, sin músculos falsos y sin ese molesto vello. No hay que decirnos mentiras es desagradable besar a alguien y que este tan solo sea una maraña de pelos, o bajar a jugar un poco en esta zona y que le queden pelos en la boca a uno o peor aún que el bosque sea tan tupido que el árbol se pierda.

Entonces acordemos todos a andar como niñas y niños sin vellos, remontémonos a aquella época, donde la inocencia nos invadía, era lindo cuando nos besábamos ingenuamente, cuando los niños bajaban el cierre del pantalón para mostrarnos su cosita y nosotras nos levantábamos las faldas para que nos vieran nada.  Era hermoso, se veía de una vez lo que se tenía que ver.

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