“Parásito”: futilidad y el olor de la inequidad

15 de enero del 2020

Por: Carlos Yaya.

“Parásito”: futilidad y el olor de la inequidad

@cinefilo50

Esta reseña puede contener spoilers menores sobre la trama de “Parásito” de Bong Joon-ho. 

La inequidad ha sido definida como la disparidad de oportunidades para acceder a bienes y servicios como vivienda, educación o salud. Otros la definen como la distribución desigual de poder, no solo respecto a la propiedad y el uso de riquezas materiales, sino también a las capacidades necesarias para definir y expandir la identidad propia. En “Parásito”, escrita y dirigida por Bong Joon-ho, se hace una parodia de esta situación. Aquí, una familia pobre recurre a su astucia, capacidad de engaño y una red de wi-fi sin contraseña, para colarse en el hogar de una familia privilegiada y convertirse en su mano de obra asalariada. Al principio orgullosos de su plan, los Kim encuentran que su genialidad no los está convirtiendo en los pares de los exitosos Park; ni siquiera están transformando las condiciones que les llevó a tomar tantas decisiones por su supervivencia.

Joon-ho ejerce un control muy particular sobre su obra, particularmente con la geometría con la que expresa la condición social de sus personajes. Los Kim viven en un sótano mal ventilado y afectado (o bendecido) por todo lo que se sucede afuera del hogar, ya sean los ebrios que se paran a orinar en su ventana, o las fumigaciones que alcanzan a exterminar las plagas adentro. Los Park, por su parte, viven en una casa de dos pisos meticulosamente diseñada por un arquitecto, ubicada en una montaña, bien iluminada y ventilada. Cuando los Kim, los parásitos de la historia, deciden invadir el reino Park, Joon-Ho ejecuta su plan en una secuencia montada de manera limpia y simétrica.

Por lo visto, el plan resulta perfecto y la dinámica entre las familias cambia: los Kim más jóvenes son permitidos en el segundo piso ejerciendo como tutores de sus hijos, mientras mamá y papá Kim susurran directamente al oído de sus jefes. No obstante, dicha planeación no cuenta con la existencia de un tercer partido. Una vez estos jugadores son revelados, las intenciones de los Kim parecen absurdas y sus acciones incapaces de mejorar su estatus. No solo son extraños en el mundo de los Park, están destinados a luchar por las sobras con personas en peores condiciones que ellos. De este modo, “Parásito” cambia su tono de comedia negra hacia una pieza dramática llena de eventos devastadores que culminan con un plano que revela a los Kim descendiendo para regresar a su sótano y enfrentarse a las fuerzas de la “naturaleza” que causaron su predicamento en primer lugar.

La película cuestiona el nivel de ingenuidad de sus personajes respecto a la forma en la que consumen servicios. Los Park tienen el dinero suficiente para mantener su hogar, pero un criterio muy curioso para comprar. Por ejemplo, mamá Park compra los juguetes de sus hijos en Estados Unidos y alimenta a sus perros con alimentos importados. Este exceso contrasta con la confianza que ella deposita en extraños para enseñar a sus hijos por el solo hecho de hablar inglés y haber sido “formados” en el extranjero. Por su parte, los Kim logran aparentar los antecedentes académicos y laborales necesarios para entrar en este hogar y empezar a recibir un sueldo que, irónicamente, solo les alcanza para alimentarse. Después de haber desplazado cruelmente al antiguo recurso humano de la casa Park a través de nepotismo (y ROSCA), no parece que quisieran dejar sus empleos por un prospecto mejor; continúan su plan participando del sistema promovido por la familia mejor posicionada, hasta que ya es demasiado tarde y ambos hogares pagan las consecuencias de haber ignorado las circunstancias detrás de la vida del otro.

Al principio de “Parásito” la familia Kim recibe un regalo: una piedra que atrae las riquezas materiales. Inspirados por esta metáfora de oportunidad, los Kim son desapercibidos por los Park hasta que las condiciones en las que viven despiertan la atención sensorial de sus jefes. Cuando la humedad de su hogar es percibida por los Park como olor a viejo y putrefacción, Joo-hoo nos hace entender las implicaciones de la premisa de su obra.

“Parásito” revela la ignorancia, la indiferencia, y la competencia desleal inherente a la búsqueda de riquezas materiales, a pesar de la experiencia de personas que sustentan este sistema sin ser beneficiarios del mismo. Si bien nuestro actual modelo económico parece invisibilizar las disparidades que existen entre las clases sociales con fantasías de emprendimiento e individualidad, este filme parece recomendarnos lo contrario: debemos ser participes en encontrar las dinámicas sociales y económicas detrás de nuestra posición antes de que el otro nos huela distinto y no queramos saber porqué.

Carlos Yaya
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