“Taxi Driver”: Balada para el Hombre Común

18 de septiembre del 2019

Por: Carlos Yaya.

“Taxi Driver”: Balada para el Hombre Común

Taxi Driver / Captura de vídeo

El protagonista de “Taxi Driver”, interpretado por Robert DeNiro, es un veterano de la Guerra de Vietnam convertido en un taxista incapaz de conciliar el sueño quien, después de trabajar horas extra, experimenta horror ante la criminalidad, el abuso de drogas y la prostitución en la Nueva York setentera.

“Taxi Driver” es una película con un legado complicado. Dotada con el guión de Paul Schrader y la dirección de Martin Scorsese, recibió 4 nominaciones al Óscar pese a sus controversias: la inclusión de una niña de 12 años en el reparto para interpretar a una prostituta, y la realización de un climax tan sangriento que requirió que sus colores fueran desaturados. Años después, un evento causó que la película ganara tal infamia que alcanzó a comprometer la motivación del director. Scorsese consideró abandonar su carrera después de que un aficionado de la cinta intentara asesinar a Ronald Reagan para impresionar a Jodie Foster, famosa por interpretar a la joven prostituta.

A pesar de su reputación, “Taxi Driver” es una cinta admirable por la utilización de un lenguaje cinematográfico muy completo para explorar el deteriorado estado mental de su protagonista. Scorsese realiza una ambientación macabra, utilizando la fotografía para retratar Nueva York desde el limitado punto de vista de un hombre que, encerrado en su taxi, aprecia con paranoia la oscuridad y los peligros urbanos (https://www.youtube.com/watch? v=PWmILCGo48w).

Al mismo tiempo, la última banda sonora de Bernard Herrmann (fallecido horas después de terminar la música) parodia el americanismo de “Fanfare for the Common Man”, esa obra de percusión y metales sobrecogedores que definireron el sonido del militar americano, y que sirvió de base para los inspiradores temas musicales de héroes como Superman. En “Taxi Driver”, las trompetas expresan un heroismo sesgado que amenaza con estallar en cualquier momento en contra de una Nueva York decadente, intercalándose con un saxofón que retrata una ciudad perdida en la memoria (https://www.youtube.com/watch?v=KxGwvJPycwo).

En cuanto al guión de Paul Schrader, éste se ubica directamente en esa crisis del modelo capitalista que vería el cambio de un modelo keynesiano enfocado en el intervencionismo estatal y la inversión social, a uno neoliberal interesado en la privatización de los servicios. La Nueva York de los setenta retratada en “Taxi Driver” no era todavía esa insigne capital de las financias internacionales; era el fantasma de un Estado socialdemócrata fallído.

Posterior a la Segunda Guerra Mundial, la ciudad fue un Estado de Bienestar ejemplar: se hicieron concesiones para subsidiar el bienestar de los trabajadores y una educación municipal gratuita. Con los años la inversión social se volvió insostenible y parte de la opinión popular señaló a los beneficiarios como los causantes del agotamiento de las arcas. Éstas son las personas que Travis quiere desaparecer: los negros, las prostitutas, los ladrones, los maricas y los drogadictos, basura que debe ser limpiada antes de que lleven terminen de volver más miserable la ciudad. Es en este contexto que este taxista busca desesperadamente rescatar una damisela en peligro para poner el ejemplo y ser ese hombre notorio que tanto necesitan ellas y Nueva York.

Taxi Driver / Captura de vídeo

Con una limitada perspectiva, Travis es incapaz de entenderse a si mismo y a la presente situación económica. Quiere ser el héroe de una asesora de campaña y una joven prostituta menor de edad porque está completamente seguro de que ambas mujeres son víctimas de una opresión masculina que solo él puede solucionar; por lo tanto, Travis quiere acabar con el proxeneta de la niña, y asesinar el lider de la campaña, un hombre que busca restaurar el Estado de Bienestar.

A lo largo de “Taxi Driver”, vemos que Travis Bickle es una persona completamente incapaz de conectar con los demás: toma simples chistes como amenazas, lleva a su cita a ver porno, y compra armas con fines erráticos como mirarse al espejo y prácticar sus expresiones. Su soledad es tan severa que la interpretación que hace de su ambiente resulta ser errónea. Responsabilizando a los demás de sus problemas, Travis solo ve lo peor que le ofrece Nueva York

desde la seguridad de su taxi, proyectando toda su ira en el deseo de destruir estas figuras de autoridad que se interponen en su misión de ser el redentor de la ciudad. De este modo, Scorsese nos permite ser testigos de una pieza que nos enfrenta a esos sentimientos negativos que dirigimos hacia la sociedad en la que vivimos, ciegos ante las corrientes sociales, políticas y económicas que construyen nuestro destino.

Carlos J. Yaya
Twitter: @CJ_Yaya
Facebook: https://www.facebook.com/ElCinematografo2016/

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