Cómprala, bébela y márchate

Foto: Youtube

Cómprala, bébela y márchate

8 de abril del 2017

Una marcha sirve para que la gente se tome las calles y manifieste una preocupación común por la que exige hacerse escuchar. Las hay de todo tipo, sobre asuntos distintos que van desde la paz, la corrupción, la educación hasta por aquellos que desean que la humanidad deje de comer carne.

Este derecho usualmente exige que las personas tengan la voluntad de salir, interrumpan su rutina para ir junto a cientos o miles de personas a expresar con libertad lo que piensan, ya sea a favor o en contra de algo. Cuando los manifestantes adoptan la violencia como mecanismo de protesta, la marcha pierde legitimidad y la autoridad, reflejada por la policía, actúa para contener y reprimir a los violentos, generando disturbios donde salen unos heridos y otros arrestados. Los posters que utilizan en rechazo o a favor, hacen parte de este modo de expresión social. Usan frases célebres, imágenes que aluden a su propósito que facilita ver la causa por la que protestan por el resto del mundo a través de fotos que publica la prensa o por televisión. Hay marchas icónicas como las de Martin Luther King, las actuales en Venezuela en contra de la dictadura, o en la que participaron Daniel Samper Ospina y Vladdo en contra de la corrupción, haciendo que todos se solidaricen con ellos.

El anuncio publicitario que eliminó Pepsi donde aparece la súper modelo Kendall Jenner en una marcha, como pieza comercial fue un éxito total, pero el mensaje fue inapropiado para muchos. El video que dura más de dos minutos, muestra inicialmente a un chelista con hiperhidrosis, la cámara hace la toma del sujeto tocando el instrumento empapado en sudor.

He visto varios videos de orquestas que interpretan a Vivaldi y Mozart y ninguno de los chelistas llega a salpicar una gota de sudor como lo hace el sujeto de Pepsi. ¿Será que uno puede fatigarse tanto tocando el chelo en verano? O como abordó Comedy Central la situación, en una de sus notas que publican en Snap Chat  preguntando, entre sus apuntes graciosos, si estaba bien de salud el chelista.

Otro personaje que aparece en el video es una camarógrafa que tiene un dilema que nunca se sabe. Kendall, por su parte, hace lo suyo en el video, modela, y cuando se une a la marcha se quita la peluca rubia y el labial morado con displicencia. Esto lo hizo después de la miradita que le echó el sujeto del Chello.  La cuestión es que a qué marcha se va a unir. ¿Cuál es el motivo? ¿Dónde queda “la unidad, la paz y el entendimiento” que quiso proyectar Pepsi en su comercial? ¿En cuál marcha reparten bebidas gratis? Seguramente en una sociedad utópica llena de Ponys y de arco iris creada por la por la buena publicidad.

Es entendible la crítica que recibió el comercial. Una marcha nunca se resuelve con una sonrisa ni dándole una Pepsi a un policía. El fotograma paralelo con la imagen de la activista Leisha Evans muestra un sentimiento opuesto al de la marcha de Pepsi que no muestra preocupación alguna. Los posters con el símbolo de la paz pueden llegar a ser una burla hacia los de una marcha oficial.

Al final del video, todos los que la integran parecen vestidos por una marca de ropa deportiva, sonriendo con demasiado regocijo. Eso fue lo que ofendió. Sin embargo, el sentido del comercial es pando pero válido; ofrecer una bebida azucarada y gaseosa a alguien no debe generar mayor trascendencia, al contrario, convertirla en objeto de titulares en los medios y de charla en la radio la viraliza.

Una vez subido el comercial por redes, es imposible eliminarlo del todo. Todos van a querer verlo para saber por qué lo retiraron. Es un éxito publicitario que será tendencia por involucrar a una Kardashian, a un hombre que sudaba a cántaros, y a una camarógrafa que, al parecer, tomó su mejor foto cuando abrieron una Pepsi y se la tomaron. Sin embargo, a la sociedad no le preocupa que llegue a faltar Pepsi en la vida, porque para eso está la Coca – Cola.

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