¡Pilas! Los padres no somos los amigos mayores de los hijos

26 de septiembre del 2018

Por Grupo Valdivieso.

¡Pilas! Los padres no somos los amigos mayores de los hijos

La globalización ha traído, además de adelantos tecnológicos, un sinnúmero de tendencias en la educación y formación de los hijos. Una de las más llamativas tiene que ver con la idea de que los padres deben convertirse en los mejores amigos de sus hijos. De esta manera forjan lazos de confianza y camaradería que difícilmente se romperán con el paso de los años y con la llegada de los problemas de “alto calibre”. ¡ERROR!

Si bien es cierto que en la confianza que los niños y jóvenes nos tienen, encontramos una fuerte herramienta para alejarlos del peligro y los malos pasos, no podemos pretender convertirnos en los alcahuetes de sus picardías y sus equivocaciones. Los amigos son sus iguales, sus “panas”, sus “parceros”. El amigo es quien socava, quien tapa, quien muchas veces oculta y hasta aconseja de manera errónea, porque carece de experiencia y conocimiento, al igual que nuestros hijos.

Con esto dicho, ¿podemos tener una relación cercana, abierta, amorosa, permanente, sincera y divertida con nuestros hijos? Claro y necesariamente SÍ. No sólo podemos, debemos tenerla. Somos los primeros y más importantes formadores de los hijos. A través del amor, de nuestro acompañamiento, de la disciplina y los hábitos que en ellos forjamos, construimos canales irrestrictos de comunicación y afecto tan sólidos, que nos convierten en las primeras fuentes de consejo y protección.

Cuando a través de los primeros años hemos criado niños seguros, capaces de expresar sus emociones buenas y malas, conocedores de que todo acto tiene consecuencias, tendremos una gran ventaja frente a la llegada de la adolescencia. A pesar de sus ínfulas de independencia, y de creerse dos o tres estratos por encima del nuestro, las altas de dosis de amor con exigencia que les hemos aplicado les van a permitir confiarnos sus más profundos sentimientos, miedos o angustias. Siempre acudirán a nosotros en busca de apoyo, desahogo y ayuda.

Papás y mamás, no bajemos de categoría. Estamos en la obligación de ser y parecer los adultos de la relación. No podemos darnos el lujo de ser “el amigo madurito, con arrugas y canitas de mi hijo”.

Jaime Valdivieso @javalca2

Conferencista y Consultor – @GrupoValdivieso

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO