Otro plebiscito, otro acuerdo criminal

19 de noviembre del 2015

Guerras tras guerras y no corregimos lo esencial de todo este gran error.

Innegable que los acuerdos de La Habana entre las Farc y el gobierno de Juan Manuel serán de los mismos elementos del pasado plebiscito del 57, cuando intenten – si es que lo logran-, refrendar en iguales términos, no solo el pacto criminal que se dio entre los partidos de otrora que sumieron –y lo siguen haciendo- a los colombianos en sangre y fuego, sino con el despropósito ineludible de incluirle mayor dinámica polítiquera a los cimientos de la maltrecha democracia colombiana con los nuevos actores del mismo: La Farc.

No erramos cuando señalamos que la paz no es nuestra. La paz es para esa clase política que pide otra oportunidad –como tantas-, esa que pide mayor oxígeno, porque sabe que la alternación es infortunada y no verificable como verdadero sostenimiento como en los tiempo de Lleras C hasta Turbay.

Porque la perpetuidad es el corporativismo mafioso, y que se resaltó sin vergüenza alguna y para nadie, a pesar que se denunció, cuando corrían ríos de dineros en las pasadas campañas regionales.

El país conoce su historia, pero la olvida a propósito y con pereza cuando debe afrontarla. Desde los inicios de la República hemos estado en lo mismo; batallas contra los españoles, seguida de centralistas y federalistas con el repunte de la Guerra de los Mil días, bananeras con no más de 18 muertos y la vendieron con vagones entre cientos, el suicidio de Gaitán y la llegada del Frente Nacional, las elecciones del 70 con el M19, la toma de la Embajada de Republica Dominicana, el Palacio de Justicia como un auto golpe consentido entre el mismo Estado y los 8 equivocados de la toma, Pablo Escobar, la Constitución del 91, el paramilitarismos y la subsistente guerrilla.

Conclusión, todas han sido guerras tras guerras y no corregimos lo esencial de todo este gran error que ha sido el foco de todo: la clase política de partidos. Si la de siempre, la que negocia y ha negociado los mayores disparates que nos mantienen en esta absurda y disparatada pendejada.  Aún así, el Congreso cocina un plebiscito –ya cocinado- con tinte de referendo y de disfrazada constituyente, que fácilmente puede ser objeto de un plumazo inconstitucional –si es que se hace- por la cuestionada Corte Constitucional –si es que así se llama-, creando un congresito paralelo para que desarrolle toda la temática del dizque sometimiento, verdad, reparación y judicialización de las monjitas de claustro de Timochenko y Cía.

Lo frustrante de todo ese espectáculo circense, es que volveremos dentro de unos años -así la firmen- a la misma decadencia del terrorismo y con el mismo negocio que alimenta las estructuras criminales, porque entre mas negocien con los criminales para acabar esta supuesta guerra con penas irrisorias, seguiremos prometiéndoles futuros inciertos a las generaciones venideras en medio del plomo.

—o—

Como van las cosas, German Vargas regresa en alianza con Alvaro Uribe en las presidenciales. Resucita el uribismo pronto. No hay muerto político todavía.

@JorgePerezSolan

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