Petro y el país del Sagrado Corazón

16 de junio del 2013

La pelea entre el Concejo y Petro mandaría por el inodoro la reconciliación en la ciudad.

La ciudad está en medio de las serias diferencias entre un bloque mayoritariamente opositor  y el gobierno distrital. Es como cuando los padres están a punto de un divorcio y en medio están los hijos porque tienen un futuro incierto.

Y al POT y la valorización se suma la revocatoria al mandato de Petro, que a hoy y según la Registraduría Nacional sigue su curso. La revocatoria lo fortalecería porque lo sacaría a la plaza pública, en el país del Sagrado Corazón lo victimizan y él gana. No hay que ser  analista político o experto en administración pública, para ser consciente que se vienen días aciagos para la ciudad.

La revocatoria es el vestigio que un sector de la ciudadanía está en contra de la “ineficiente” gestión del alcalde Petro. Pero por otro lado, también denota que posiblemente hay unos intereses en remover de su cargo a un dirigente que develó en parte, el abyecto “carrusel de la contratación”. Y la ciudadanía sigue en medio de esta incertidumbre.

Otros se preguntan, porqué si los líderes de la revocatoria les duele tanto la situación de Bogotá, en su momento hace más de tres años cuando se empezaban a descubrir los tentáculos nefandos de la corrupción del “carrusel”, no salieron a cuestionar el daño al erario distrital.

Gustavo Petro, Alcaldía, Bogotá, Colombia, Kienyke

La revocatoria sigue y será un proceso que ocupará la agenda del gobierno distrital. Sería un frenazo a los programas, porque los funcionarios tendrán que pensar en que no tumben a Petro. Y los opositores a continuar su cascada de críticas. Y Bogotá en medio.Eso sin contar, que con una posible citación a nuevas elecciones en el distrito, las personas estarían en el clima electoral, y el futuro de los los planes, obras y programas quedaría a la deriva. Además, de por medio estaría la ley de garantías.

Ahora bien, no hay que ser tampoco sociólogo o politólogo para entender que a Petro una parte de la población bogotana no lo quiere por el simple hecho de su pasado subversivo. Y en esta tónica están aquellos que no aceptan que un exmilitante del M-19 esté en uno de los cargos más importantes del país. Entre ellos varios concejales. Con lo que se reafirma que algunos mandan por el inodoro la reconciliación.

En fin. Mientras no se busque un punto de equilibrio y que la capital del país no esté más polarizada entre los que quieren a Petro y los que lo odian, la ciudad seguirá en el limbo.

Mejor dicho, siento envidia porque una capital como Medellín, tienen procesos de oposición, pero también de consenso porque primero está la ciudad. Hay un arraigo por lo propio. Lo que contrasta con la capital de la República, que nuevamente muestra que es una urbe de todos, pero de nadie.

Pobre Bogotá.

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO