¿Por qué soy hincha del Junior?

19 de diciembre del 2013

Gracias Junior por hacerme entender y vivir la fiesta del fútbol. De eso se trata el deporte más hermoso del planeta.

Iba a empezar mi primera entrada en este blog con una petición de navidad aprovechando las fiestas decembrinas: que Junior brille el otro año. Pero mientras pasaba párrafos diciendo cómo podría hacerlo, caí en cuenta de que me inspiraba más responder la pregunta que me hacen todas y cada una de las personas con las que hablo de mis aficiones: ¿Junior? ¿Usted? ¿¡Y por qué es hincha del Junior si usted es de Bogotá!?

Nací y crecí en una familia que le gusta el fútbol. Mi papá -como casi todos los papás de clase media- fue un futbolista frustrado que se convirtió en un señor gordito hincha ferviente de algún equipo de la ciudad donde nació. Desde que tengo memoria el fue hincha de Millonarios y donde esté, creo que lo sigue siendo. Sin embargo yo nunca me comí el cuento del más veces campeón, 13 veces glorioso, “diestefánico” portento y magnífico equipo que cuando yo empecé a amar el fútbol (finales de los ’90) no ganaba ni una rifa en un bazar.

En la búsqueda de un equipo di luego con Nacional, que llegó a convencerme mucho, y luego, como buen colombianito resultadista, tuve un fugaz paso por el Once Caldas cuando fue a la libertadores. Mientras ese turbulento paso nunca escuché hablar de ese “Junior” y lo único que sabía era que ahí había jugado el “Pibe”. Pero luego, en el 2002, fui a vivir a Barranquilla.

Allí conocí al Junior. Verlo jugar para mi siempre fue una fiesta. No importaba si ganaba o perdía; si estaba arriba o abajo en la tabla; lo importante era que Junior jugaba. Y eso era suficiente motivo para estar felices.

Puedo decir que ese poco tiempo que viví allá ha sido uno de los mejores de mi vida. Los barranquilleros son únicos en su esencia y su alegría y buena energía no la he encontrado en otro sitio. Creo que por eso caí rendido al ver jugar a Junior: cuando el equipo juega, es ver un reflejo del corazón de Barranquilla, de su fiesta, de su gente. Ver al equipo es tener un minicarnaval de 90 minutos.

Por eso soy su hincha, y por eso lo sigo. Gracias Junior por hacerme entender y vivir la fiesta del fútbol. De eso se trata el deporte más hermoso del planeta.

paz

Mi deseo: En el 2004, en la final épica contra Nacional, el “Zurdo” era el técnico; el último campeonato, el de 2011, se logró en un torneo sin octagonales, como el que viene. ¿Sería posible que para esta Navidad, esas dos cosas se vuelvan cábalas para el equipo?

Hay que ir con todo en el 2014.

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