Pretelt: ¿El Roa Sierra de la Corte Constitucional?

17 de marzo del 2015

Si algo caracteriza al país de la mojigatería, es su desenfrenada y apasionada forma de cuestionar y juzgar a boca llena, todo lo que en público le produce “asco” para sí, pero resulta beneficioso en privado entre dientes, cubiertos y extensos manteles, donde se negocian las verdades y las mentiras en perjuicio de aquel que […]

Si algo caracteriza al país de la mojigatería, es su desenfrenada y apasionada forma de cuestionar y juzgar a boca llena, todo lo que en público le produce “asco” para sí, pero resulta beneficioso en privado entre dientes, cubiertos y extensos manteles, donde se negocian las verdades y las mentiras en perjuicio de aquel que no le genere mayores dividendos. Y eso es precisamente lo que ocurre con el casi depuesto a las patadas por el establecimiento hacia el magistrado Jorge Pretelt.

De Pretelt se podrán decir muchas cosas –porque creen que a los costeños lo paren burras-, pero hasta ahora no existe mayor prueba que lo incrimine como verdadero criminal de los que negocian con la paz y comprometen el presupuesto para comprar las conciencias de un pueblo a través de ñoños y musas, o aquellos que imparten justicia después de haber pertenecido a las empresas que han generado detrimentos patrimoniales a la nación –saludcoop y fidupetrol-, o los que coadyuvaron al 8000 del elefante y siguen tan campantes como dignos representantes en organismos multilaterales y ministerios, o los que quebraron al país en el 91 con aperturas económicas, o los del Caguan, o lo de los falsos positivos, o los que se aprovechan de la muerte del padre acribillado por el narcotráfico –como muchos-, para lagartear y sobregirar a su acomodo, los placeres de la miel.

Aquí todavía vivimos de la colonia, viendo –sin horror-, como se pelean el poder, los contratos, los ministerios, departamentos y municipios, y la sociedad se limita a seguir como borregos el libreto que les imponen y el que tienen que recitar en los cafés, en los clubes y ante los medios de comunicación.

Esto da vergüenza –para los que tenemos vergüenza-, no por lo que le sucede al magistrado Pretelt, sino por ese mediocre sistema que no tiene la autoridad moral para tirar piedras, y aun así las tira; aquel sistema que se sirve de la traición, de pretender justicia, debido proceso, presunción de inocencia y detención domiciliaria en favor propio, esa que pide renuncia y destitución, pero no renuncia y se autodestituye por el daño que ha generado por los siglos de los siglos.

No sabemos quién era el ingenuo, si el que pedía o el que ofrecía por cambiar un fallo de tutela, por la paupérrima cantidad que se decanta, más cuando se ha demostrado que la tutela no corrió con la suerte que se esperaba para los que siguen en los puestos atornillados a la espera de la próxima oportunidad.

Lo que podemos decir los abogados de ésta generación, que más le hace daño al régimen judicial, no son propiamente los funcionarios, sino los abogados que insisten en dejarse llevar por los cantos de sirena de los que mal representan la dignidad y la honestidad, o los que representan a sus patrones para hacer esas diligencias –esos pachecos-.

Seguimos acribillando a más Roa Sierra, para callar la verdad, así como lo hizo el detective Potes.

@JorgePerezSolan

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