Prohibido estacionar bestias en la alcaldía

7 de julio del 2011

Cuenta el profesor José Fernando Isaza (El Espectador, junio 7 de 2011) que en su último viaje a Marmato, amén de la pobreza y desigualdad reinantes en ese municipio minero enclavado en las verdes montañas de Caldas, le llamó la atención el hecho de que el principal medio de transporte era hasta hace muy poco, […]

Cuenta el profesor José Fernando Isaza (El Espectador, junio 7 de 2011) que en su último viaje a Marmato, amén de la pobreza y desigualdad reinantes en ese municipio minero enclavado en las verdes montañas de Caldas, le llamó la atención el hecho de que el principal medio de transporte era hasta hace muy poco, como en el siglo XIX, el cuadrúpedo doméstico de carga, esto es, la mula. Pueblo atípico este de Marmato, donde la iglesia no queda en el marco de la plaza, como mandan los cánones de las fundaciones españolas, sino unas cuadras más abajo de la alcaldía del “pesebre de oro” colgante, como denominan al municipio sus propios hijos. Mas es lo cierto que, según refiere el profesor Isaza, en el edificio municipal subsiste todavía un aviso -que bien podría aplicarse a una cantina del “Far West”-, donde se previene lo siguiente:

“PROHIBIDO ESTACIONAR BESTIAS” (AQUÍ)

No se sabe si la advertencia es un anacronismo dirigido a las recuas de mulas sobrevivientes que disputan a pata limpia el estacionamiento con “chivas”, “mototaxis” y “yipaos”, o si se trata más bien de una norma de educación cívica para apremiar a los electores para que elijan bien al alcalde y a los ediles que regirán sus destinos, descartando de entrada a ineptos y corruptos. Convendría a los ciudadanos -de cara a las próximas elecciones territoriales- que fuera lo segundo, ya que con eso consolidaríamos nuestra hermenéutica zurda de los avisos públicos, iniciada hace unos años con aquel anuncio de la alcaldía del Yopal que, sin reparar en nimiedades ortográficas, exhortaba sabiamente a los visitantes del parque natural “La Iguana” a ejercer el sagrado derecho al sufragio, así:

“SE PROHIBE VOTAR BASURA EN ESTE LUGAR”

Corolario: Toca no votar por la “basura” de siempre, para que no se “estacionen” en las alcaldías las “bestias” que atentan contra la pulcritud y eficiencia de la administración pública. A eso le llamo yo educación política.

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