Punto y otra cosa, dijo el senador

11 de marzo del 2019

Opinión de Camilo Villegas

Punto y otra cosa, dijo el senador

Centro democrático

Lo más difícil de gobernar un país es cumplir las promesas que se hicieron en campaña. De ahí que no se cumplan. Pero eso provoca malestar entre los electores, protestarán algunos. No importa, el malestar forma parte del proyecto. Además hay un tipo de votante muy generalizado que primero se cree firmemente el plan de gobierno que vas a efectuar y luego entiende sin género de dudas que no lo cumplas. A uno de estos votantes le dices que estás buscando el marco legislativo adecuado para llevar a cabo tu promesa y se da media vuelta para decirle a su esposa con expresión pedagógica: “¿Lo ves? Era un problema del marco legislativo”. Ese tipo de votante de buena voluntad te proporciona una base muy sólida para seguir prometiendo a diestra y siniestra incluso ya desde el gobierno.

La reforma de Santos, cuyo gobierno estaba urgido del dinero que se había dejado de percibir por la baja en los ingresos petroleros y de otras materias primas, finalmente impuso el incremento del Impuesto al Valor Agregado del 16% hasta el 19% y amplió la base tributable de bienes y servicios. Duque particularmente se opuso a esto último, porque en castellano significaba que artículos como electrodomésticos, de limpieza para el hogar y aseo personal empezarían a pagar el tributo. “Algo que todos necesitan”, dijo hace dos años, a través de Twitter.

Siguiendo la línea política de su partido ordenada por Álvaro Uribe, durante uno de los debates que requirió la reforma tributaria en el Congreso, se refirió a ella como “una infamia” y alertó que afectaría particularmente a la clase media. Ya como aspirante a la presidencia, una de las banderas de campaña utilizada por Duque fue la de promover una reforma tributaria para bajar el IVA. Durante un debate que entre los candidatos presidenciales se realizó en la zona del Pacífico colombiano, el candidato del Centro Democrático aseveró estar a favor de una reforma administrativa que permitiera al gobierno “reducir gastos innecesarios, generar ahorros que permitan bajar el IVA”. (Twitter 16/05/2018).

Bajaremos el IVA durante mi mandato, prometió Duque poco antes de sustituir a Santos. ¿Ignoraba acaso que toda reforma tributaria tiene sus burocracias? Quizá él personalmente sí, pero el presidente de un país dispone de un gabinete de sesenta o setenta asesores, cada uno especializado en un asunto. ¿Por qué no preguntó a su Ministro de Hacienda? No sé, quizá porque había que levantar el teléfono. O porque tenía miedo de que se le estropeara la declaración de renta. El caso es que el IVA se queda, y muy bien acompañado, pues hemos logrado poner de moda un proyecto de financiamiento, que propone crear un régimen simple de tributación que contenga el impuesto de renta, el impuesto al consumo y el impuesto de industria y comercio con su complementario de avisos y tableros.

¿Podrá Duque apaciguar la crisis en el vecino país, combatir la corrupción y el asesinato de líderes sociales?, ¿conseguirá disminuir el exceso de trámites para crear empresa en Colombia, reducirá  el narcotráfico y los cultivos ilícitos, mejorará políticas sociales complejas como la salud, educación y tecnología, tal y como juró y perjuró que haría? Podría. Podría si no hubiera en ella gánsteres con capacidad para prohibírselo. ¿Y qué les digo a mis votantes?, pregunta el presidente a su majestad el señor Álvaro Uribe. “Diles que no dispones todavía del marco jurídico adecuado. Punto y a otra cosa”, dijo el senador.

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