¡Qué alegría! ¿no?

Dom, 12/02/2012 - 18:09
En una tierra muy lejana, de la cual no recuerdo su nombre y que para efectos prácticos llamaré chibchombia, como la acuñan unos reconocidos desgraciados de ese lugar (Santiago Moure y Martin de Francisco), existía un conflicto desde hace más de cincuenta años, tiempo en el cual sucedieron cosas normales y comunes, como las fosas comunes, lo que producía la alegría de un pueblo que podía tener un arma o en su defecto un buen polvo, que se obtenía simplemente con las ganancias que dejaba el trafico de otro polvo, y en donde si terminaban rápido con su polvo y a falta de ayuda, entonces colocaban bombas en las ciudades cual fiesta de cumpleaños, y si al gobierno no les gustaba las bombitas, entonces procedían a buscar enemigos de los cumpleañeros para coordinar una que otra fiestecita, para así montarles competencia a los otros; también organizaban partidos de futbol en donde a falta de balón y con la recursividad propia del chibchombiano, buscaban alguien que ofreciera su cabeza, para no verse obligados a aplazar el partido, y si de casualidad no conseguían quien cediera su cabeza, procedían a irse de pesca, las cuales milagrosamente daban como resultado un buen numero de peces, etc., todas estas cosas que sucedieron en este hermoso lugar lo llevaron a ser merecedor del reconocimiento de ser el segundo país más feliz del mundo, ¡Qué alegría! ¿no? Una gran emoción se sintió entre los chibchombianos al conocer tan grata sorpresa, el mundo por fin les reconocía lo que ellos ya sabían, por lo que algunos en señal de agradecimiento decidieron irse a rezarle a su gran dios, a una de sus hermosas capillas mientras rezaban niños, ancianos, mujeres y hombre, entraron otras personas que igual de contentas festejaban con AK-47, las cuales encendieron al entrar a la iglesia para compartir con ellos, empezaron a dispararlas de tal forma que muy felices por sus acciones colgaron cuerpos en la iglesia como bandera de la alegría que producía ver a alguien felizmente asesinado, el gobierno festejaba la alegría de estas personas, por lo que decidió concederlos unas pocas hectáreas de tierra, para que con sancocho y buena norteña obtuvieran ese descanso tan merecido que ya se habían ganado, porque recordemos que ser felices no es nada fácil, ¡Qué alegría! ¿no? El tiempo pasaba y la felicidad aumentaba, en algunas ciudades aquellos que vivían algo tristes eran ayudados por el gobierno a nivelar ese nivel de felicidad que ya poseían los demás, porque recordemos que la psicología moderna nos enseña que unos son felices en la pobreza y otros en la riqueza, aquellos que preferían la pobreza el gobierno les ayudaba y aquellos que optaban por la riqueza también se ayudaban, entonces con uno que otro contrato de mínima cuantía, se hacían merecedores de algún buen vehículo, un buen apartamento, un buen avión y unos buenos lotes, algo que las veedurías de la felicidad no discutían porque eran bienes bien merecidos; así todos contentos prosiguieron, unos con o más otros con menos pero con el mismo nivel de felicidad, ¡Que alegría! ¿no? Pero como siempre había algo que faltaba, se necesitaba de alguien que ayudara a sostener el nivel de felicidad que ya había sido alcanzado y por nada se debía dejar escapar, entonces apareció como caído del cielo un Santos, nadie como él, decían en las iglesias, la gente lo ovacionaba y el respondía con gran nivel de oratoria, “Sostendré la felicidad, acabaré con las malditas niñas, empezaré una nueva locomotora, que como loca arrasará con la seguridad y economía, para así poder conservar lo que tanto nos ha costado lograr” la gente ovacionada y cual dueño de El Tiempo, empezó a idear una manera para que así pudiera perdurar la alegría que ningún otro pueblo jamás podrá lograr, ¡Que alegría! ¿no? Twitter:@davidleogo Blog:Locura Colombiana
Más KienyKe
Sara Uribe, que tuvo un romance con Jhoan Martínez en Protagonistas de nuestra tele, lo recordó en La casa de los famosos.
Caterin Escobar y Mario Yepes siguen gozando de su amor, especialmente ahora que fue el cumpleaños del exfutbolista.
Un juzgado ordenó al presidente Gustavo Petro retractarse y pedir disculpas públicas por afectar el buen nombre del exgerente de Coosalud.
Medicina Legal identificó 24 de los 26 muertos tras enfrentamientos entre disidencias en Guaviare. Cuatro víctimas eran menores de edad.