Nunca me ha gustado criticar a mis colegas periodistas, porque creo que ya es suficiente con los bajos sueldos, los jefes psicópatas y la crítica de los lectores con ínfulas de correctores de estilo –por cierto, busco correctores de estilo de verdad, no babosos, cualquier inquietud en mi Twitter−.
Sin embargo, el espectáculo que hizo hoy La W con la entrevista a Dania, la prostituta –lo es, así ella use eufemismos−, me deja mucho que desear sobre el tipo de preguntas de los periodistas. Creo que una persona es, en cierta forma, sus preguntas, las cosas que quiere saber, y en verdad las preguntas de esta entrevista me causaron mucha desilusión.
No hablemos del gringo estúpido que gastó su pregunta con “¿cuándo vienes a Nueva York para salir a cenar”, sino, sobre todo, de Alberto Casas. ¿Acaso a Dania le importó el regaño y la retahíla moral que le dio al aire? ¿Acaso va a cambiar de vida porque este señor se lo dijo? ¿Acaso alguien le haría caso a Alberto Casas por sus opiniones y discursos morales disfrazados de preguntas? ¿Qué quería Casas que le respondiera Dania después de semejante regaño? ¿Que al final de la historia se va a casar con el agente del Servicio Secreto?
Sin embargo, mucho más preocupantes son las preguntas de Félix –desde Univisión−, Yamit y Camila, marcadas por verbos en condicional, como “de haber podido, ¿habría espiado al agente?”. “Si retrocediera el tiempo, ¿volvería a acostarse con él?”. ¿A quién se le ocurre preguntarle situaciones hipotéticas a la protagonista del escándalo mundial del momento? ¿Qué sentido tiene ahondar en la psiquis de Dania, en las cosas que podrían haber pasado o que se pudieron haber evitado?
Por otro lado, preguntarle a Dania sobre la situación de la prostitución en Cartagena es por completo irrelevante. ¿Qué puede decir ella al respecto si ni siquiera se considera una prostituta –de hecho, creo que Dania no sabe qué es una prostituta−? No entiendo para qué Ilia Calderón le preguntó sobre qué opinaba de las declaraciones de la canciller Holguín. Querida Ilia, ¿en serio te parece interesante qué puede decir Dania al respecto?
Así lo odien, al final de todo, las preguntas más reveladoras fueron las de Julio Sánchez Cristo. Logró sacarle qué hacía en Dubai, dónde conoció a su “amigo” árabe y, más o menos, dejó en claro que el agente no se quedó dormido en la habitación, que es el gran misterio que tiene en vilo al mundo entero −¿en qué momento estos se volvieron los misterios que nos tienen en vilo?−.
Comparto aquí la lista de preguntas que yo le habría hecho a Dania. Quizá a ustedes les resulten más bobas que las de La W –quizá les parezca que soy un engreído, y quizá sí, este es un ejercicio engreído−, pero creo que al menos me estoy limitando a lo que pasó, y no a lo que Alberto Casas desearía que pasara al final de la historia. Los invito también a que digan qué preguntas le harían a Dania. Apuesto que serían mejores que las de La W.
-¿En ocasiones pasadas ha tenido otros clientes relacionados con el Gobierno o el Ejército de Estados Unidos?
-¿Qué le dijo a su hijo al despedirse antes de irse a Dubái?
-¿Hacía cuánto no atendía a un cliente en el Hotel Caribe?
-¿Cuál es el hotel que más visita en Cartagena en sus “horas laborales”? ¿Ya la saludan allí?
-¿Conocía a algún funcionario del Hotel Caribe?
-Su amiga, la que se enamoró del otro agente, ¿volvió a verse con él durante los días de la Cumbre?
-¿Cómo le dijo el agente que se llamaba?
-¿Do you speak english?
-¿Qué más sabe de él? ¿Sabe qué hizo ese hombre en la mañana, antes de que se conocieran? ¿Sabe qué hizo después del escándalo? ¿Sabe cuándo se fue?
-¿El agente intentó pegarle?
-¿Esos días previos a la Cumbre fueron buenos para su “trabajo”?
-¿Volvió a “trabajar” en los días de la Cumbre, después del escándalo? ¿Cree que tuvo otros clientes relacionados con la Cumbre por esos días?
-¿A usted la reconocían en la calles de Cartagena después del escándalo? ¿Qué le decía la gente?
-¿Qué piropo recuerda que le hayan hecho en su vida?
-¿De cuántos clientes se ha enamorado?
-Usted dijo que para comprar los preservativos, el agente le dio un billete de $50.000, y que luego, para comprar algo más, le dio otro billete de $50.000. ¿Cuánto dinero alcanzó usted a sacarle al agente en esos momentos previos?
-¿Quién pagó la cuenta en la discoteca? ¿De cuánto fue?
-¿Quién pagó el taxi hasta el hotel? ¿Cuánto costó?
-¿A qué discoteca fueron?
-En ocasiones pasadas, ¿usted ha conseguido otros clientes en esa misma discoteca?
-¿Después de la discoteca dieron un paseo por el Centro Histórico, o se fueron directo al hotel?
-¿Compartieron taxi con la otra pareja, es decir, con su amiga y el otro agente?
-¿Está 100% segura que los otros agentes no se acostaron con sus otras amigas?
-¿Todas las mujeres que estaban con usted esa noche también trabajan en lo mismo?
-¿Alguna vez un cliente ha intentado pegarle, cortarle el pelo o hacerle daño de alguna forma en un hotel? ¿Cómo se defendió?
-¿Lleva usted en su bolso algún tipo de arma para cuidarse en estos casos? ¿Alguien la espera fuera del Hotel?
-¿Qué tan bien le va en los días en que hay eventos en Cartagena? ¿Mejor o igual que en los días normales?
-¿En el marco de qué evento le ha ido mejor en Cartagena?
-¿De qué nacionalidad son la mayoría de sus clientes?
-¿Ha ejercido su oficio en otras ciudades del país o del mundo?
-¿Nunca ha tenido un cliente cartagenero?
-¿Qué sucedió en la Cumbre de las Américas?
¿Qué le preguntaría usted a Dania?
Vie, 04/05/2012 - 10:47
Nunca me ha gustado criticar a mis colegas periodistas, porque creo que ya es suficiente con los bajos sueldos, los jefes psicópatas y la crítica de los lectores con ínfulas de correctores de estil
