Que miedo de sociedad

19 de enero del 2015

Este fin de semana hice el ejercicio de encender el televisor y ver las noticias – no suelo hacerlo muy seguido y aunque no mejoran mucho, prefiero leerlas- comenzaron a pasar una tras otra, la mujer violentada por su esposo, el niño asesinado, el caballo descuartizado vivo en Sucre. Entonces comencé a pensar y mi […]

Este fin de semana hice el ejercicio de encender el televisor y ver las noticias – no suelo hacerlo muy seguido y aunque no mejoran mucho, prefiero leerlas- comenzaron a pasar una tras otra, la mujer violentada por su esposo, el niño asesinado, el caballo descuartizado vivo en Sucre. Entonces comencé a pensar y mi cabeza se llenó de tantos otros casos que ya se habían conocido y en los que por supuesto no ha pasado nada.

¿Los recuerdan? El toro que fue asesinado en Turbaco, los gatos violentados en Tulúa y en general todo lo que sucede en las corralejas y en las corridas de toros, que a mi modo de ver, no tienen nada de cultura, ¿O sí? Yo creo que ver y/o asesinar a un animal no es tener mucha cultura que digamos. Además de las mujeres quemadas con ácido, asesinadas por sus esposos, violadas por sus novios, los niños que son retirados de sus hogares por maltrato y la lista sigue.

En este país en el que pasa todo pero no pasa nada, es preocupante ver este tipo de comportamientos, pues muestra que la sociedad está descompuesta. Y en el marco de unos diálogos de paz, es importante ver que la paz no es sólo la dejación de las armas, la paz va mucho más allá.

Colombia, lamentablemente sigue viviendo y aplicando a diario “la ley del más fuerte”, la de “ojo por ojo, diente por diente” o la de “el vivo vive del bobo y el bobo de papá y mamá”. Somos en general una sociedad poco solidaria, poco conciliadora. Por el contrario vengativa, rencorosa.

Entonces es necesario que pensemos que los problemas del país no se reducen a la Farc o al ELN. Se hace imperante darse cuenta que en las comunas, en las barriadas, en los cerros de las ciudades, en el campo, la pobreza sigue acechando al punto de ser la principal excusa para que niños y jóvenes se unan a pandillas o bandas delincuenciales. Es importante tener en cuenta que la falta de acceso a un empleo digno hace que las familias laboren muchas horas para conseguir lo mínimo. Que no hay acceso a educación o que la educación es tan poco crítica, coherente y tan escuelera que no hay interés en ir a ella y que quienes optan por ir deben lidiar a sus profesores y a las matemáticas con sus “barrigas” vacías.

Construir una sociedad diferente pasa por el respeto a todo ser vivo, entender y ser coherentes de los graves problemas por los que pasamos como sociedad. ¿Qué hace que sea diferente descuartizar a un caballo o descuartizar a un ser vivo? – porque ha sucedido en las múltiples masacres perpetuadas por paramilitares-. ¿Qué hace la diferencia entre maltratar a un gato o a una mujer? Nada. Ambos son seres vivos, sienten. Y dan cuenta de la urgencia de crear menos leyes e invertir más en procesos que hagan que la sociedad en su conjunto pueda ser revitalizada y así pensar en un país diferente.

@AnaRizoD

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