¿Qué nos saca la piedra a los colombianos?

23 de diciembre del 2013

Loables son las recomendaciones para vivir estos días de navidad y fin de año en paz y armonía, sin prisa, mal genio o tristeza.

Sin embargo, en el álbum de los recuerdos familiares y cercanos de cada colombiano siempre figurarán esas razones, motivos, temas o situaciones que inevitablemente arruinaron la fiesta en algún diciembre, que hacen parte de nuestra idiosincrasia y que ningún libro de autoayuda o terapeuta puede borrar de nuestro inconsciente.

Veamos algunas:

Hablar de política o de fútbol: Los dioses, generosos con la geografía nacional, no lo fueron con el arte de respetar las posiciones ajenas o diferentes. Por alguna extraña razón, nos cuesta demasiado trabajo no pisotear las querencias y simpatías del otro, unas veces con sorna y otras con violencia verbal.

Esta es la manera más fácil de dañar un reencuentro familiar o empresarial. Algunos lo hacen de manera disimulada y, con el pretexto de actualizar a los familiares que no viven en el país, comienzan su recuento desde una muy personal y amañada perspectiva en la cual todos somos inviables salvo aquellos que militan en su mismo partido, movimiento, equipo o secta.

Podríamos decir que este punto es la principal causa de la violencia intrafamiliar y las riñas callejeras. No se necesitan estudios para refrendarlo, todos lo hemos padecido en mayor o menor intensidad.

Si, paralelamente a la medida de no conducir borracho, se agregara la de no hablar de política y futbol bajo los efectos del alcohol, podríamos solucionar más del 70 por ciento de las peleas y tragedias que suceden en casas, bares, calles y barrios.

Mentiras, mercadeo y video: Si se quiere decepcionar del mundo y de la vida  misma, cómprese una promoción, un gangazo, una súper oferta que le hicieron llegar a través de los medios, de internet o en folletos, revistas y volantes debajo de su puerta.

Estamos inundados, físicamente, por el mercadeo excesivo de todo. Si se abre una página en internet es necesario esperar hasta un minuto para poder mirarla sin el aviso que abre primero. Si enciende la televisión o la radio es igual, su programa favorito es presentado en un minuto y luego le siguen diez minutos o más de pauta publicitaria. Si cierra todo para no desesperarse, debajo de la puerta de su vivienda llegarán revistas multicolores y muy costosas, folletos, volantes y avisos de todo lo que no desea ver.

Y si, por alguna causalidad, observa estas promociones y cae en su juego y compra, que los astros lo socorran cuando compruebe que ese precio no era tan bueno como decían, que la supuesta oferta es mejor en otro lugar, que las vacaciones añoradas en un lujoso hotel con reserva asegurada son una gran mentira. En fin, de usted depende si decide esta fácil manera de dañar sus días de vacaciones y reencuentro familiar.

Encuestas, listas y estadísticas: Convertir a una población en un dato estadístico acerca de gustos, tendencias o preferencias siempre será controversial. En Colombia padecemos varios “inri” generados por esa manía:

Los más felices: durante varios años nos dijeron que éramos muy felices porque en unas mediciones mundiales ése fue el resultado. Risas, incredulidad, rabia y chistes flojos produjo esta noticia. Pero en el fondo, a todos nos pareció muy justa la condición de gocetas que se nos endilga, no intente filosofar sobre el asunto “deje así”.

El himno más hermoso: de esta falsa creencia nos sacaron en el mundial pasado cuando, al escuchar nuestro himno, a muchos les pareció de los más feos. ¡Y quién dijo miedo! La piedra que nos dio saberlo.

La más bella geografía: gracias a los nuevos medios nos hemos venido enterando que el planeta entero es muy hermoso, que nuestras montañas, ríos y atardeceres también le suceden a millones de personas. Pero cuidado, ni se le ocurra decir que usted vio un mar más bello que el de San Andrés, una montaña más hermosa que la Sierra Nevada o un río más caudaloso que el Amazonas, ¡puede ganarse la ira del respetable!

Las mujeres más lindas: sobre este punto es mejor no disentir, puede ganarse una expulsión, una agresión o cosas peores. Así no ganen en concursos mundiales, cada ciudad, población, caserío e inclusive barrio colombiano considera que cuenta con las mujeres más hermosas del planeta.

El mejor café del mundo: tenga mucho cuidado con este axioma nacional, usted estaría en verdaderas dificultades si se atreve a decir que en Costa Rica probó un café más suave o que el de Costa de Marfil supera en sabor al nuestro. Esta es una de las verdades que desde la escuela los colombianos interiorizan y nada en el mundo logrará cambiarla.

Si usted logra divertirse sin tocar ninguno de los tópicos mencionados y no hacer caso a ofertas de temporada, muy probablemente tendrá una excelente navidad y un feliz fin de año. Y no olvide: ¡los colombianos somos los mejores anfitriones!

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