¿Quieres impactar? Esto es lo que tienes que hacer

15 de junio del 2018

Por Gloria Echeverry.

¿Quieres impactar? Esto es lo que tienes que hacer

¿Cuántas veces te has mirado al espejo y has tratado de lucir espectacular para salir? La mayoría de las mujeres lo hacemos muy seguido, escogemos la ropa que nos va a resaltar más, nos cambiamos mil veces de mil colores, para terminar usualmente… con un traje negro.

Sacamos nuestros mejores dotes de artistas y tratamos que nuestro rostro se vea lo mejor posible, eso sí con los estándares de belleza que están implícitos en nuestra cabeza, las pestañas deben ser largas, los labios gruesos, preferiblemente delgada, quizás cabello largo y quien se depiló mucho las cejas para lucir bien como se usaba antes y ya no le crecen, tratan de tapar con un lápiz o un pincel, los pelitos que perdieron por cumplirle a lo que en su momento era bello.

Después de arreglarte, perfumarte y modelar frente al espejo, empiezas a notar que el maquillaje no te quedó tan bien como pensabas, además esa ropa te saca rollitos por todas partes y te arrepientes de no haber ido a la peluquería porque tu peinado quedó hecho un desastre.

Ya no hay forma de cambiarte, ni tiempo para nada, es hora de salir y la incomodidad por verte así, te cambia la alegría de disfrutar, por una cara amarga que refleja todo lo que pensaste mientras estabas frente al espejo.

Hemos perdido todo ese tiempo y no nos sentimos bellas ni importantes, no resaltamos como queríamos resaltar y de pronto en el grupo donde estamos hay una mujer en jeans que a leguas se ve que no puso esfuerzo alguno sobre su vestuario y por si fuera poco está sin maquillaje, pero por alguna razón es el centro de atención del sitio donde te encuentras, te preguntas por qué si tú, estuviste buena parte de la tarde tratando de lucir espectacular, ¿por qué la gente no lo nota? ¿Qué hiciste mal?

Pues amiga mía te recuerdo que al mirarte al espejo, empezaste a juzgarte despiadadamente como si te odiaras, mirándote fijamente le dijiste a tu reflejo gorda, fea, desagradable deseando con todas tus fuerzas, tener un poco más allí y menos allá y parecerte a cualquier otra cosa que no seas tú.

Fue en ese momento cuando tu verdadero ser empezó a sangrar, quien más lo debe consentir y cuidar lo está matando con palabras y esa energía que viene de adentro esa tristeza y desagrado por ti misma comienza a salir por tus poros, traspasa tu ropa y opaca tu sonrisa, todo el esfuerzo que usaste fue en vano.

Esa energía que percibes de una persona recién la conoces es su espíritu o como quieras llamarlo comunicándose con el de los demás y dejando ver la realidad de lo que estás hecha.

Por ello te sugiero con conocimiento de causa que antes de salir, antes de arreglarte, párate frente al espejo, reconoce ese maravilloso ser que habita en tu interior que te hace única y te une por un cordón invisible de sentimientos a todos los seres humanos.

Reconoce ese templo que te fue prestado para vivir esta experiencia humana, prepárate para sentirte hermosa, para repartir esa sonrisa que le alegra la vida a los demás y cuando llegues a donde tengas que llegar empieza a ver la belleza que hay en los otros, en sus conversaciones en su forma de compartir y como estés arreglada pasará a un segundo plano y comenzarás a vivir la vida desde la energía creadora.

Recuerda que las plantas no se preguntan unas a otras quién es la más hermosa, simplemente florecen, porque para ello fueron creadas exactamente como tú, bellas y sin esfuerzo.

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