Razones por las que Rehúso de la Religión

23 de marzo del 2011

Algo dentro de mí, me decía, que de alguna forma, yo no había nacido para ser religioso (esto es seguir una religión). Creo que desde muy chico, presenté la imposibilidad de entregarme, al entendimiento de preceptos religiosos y no quiero aludir con esto, de que a temprana edad, comprendí mi incomprensión hacía la religión, no, de pequeño lo deduje, porque el hecho de entregarme a reflexionar sobre la existencia de Dios (que no niego, pero que no la acepto como nos lo han presentado), me robaba tiempo de juego. Entonces, desde mi escasa razón infantil, no podía considerarla como buena, por el hecho simple, de que coartaba mi derecho a la recreación. Pero cuan incomprendido sería y que dificultades tan apremiantes esto me traería, puesto que luego sería obligado, de forma literal, a asistir a la misa matutina dominical, que no entendía y creo que aun no entiendo y no la entendía, porque simplemente no estaba en disposición de hacerlo o algún adulto razonable, me dirá ¿qué para un infante esto es fácil de entender?

De esta forma, con tropiezos evidentes (siendo solo un muchacho, ya tenía tropiezos), comencé a formarme un concepto de religión, un tanto desagradable, sin discusión, desagradable y es que ser obligado a pertenecer a una comunidad a la cual no quería, generaría en mí, las consecuencias por las que hoy, he decidido rehusar de la religión.

 Es una mirada muy particular, de evidenciar un conflicto interno que solo yo poseo, pienso que es así y que nadie más debe sentirse identificado con esto, pero es mi forma de expresar un sentimiento (debe ser eso), un sentimiento, quizá de aversión, quizá de desapego, quizá de incomprensión, hacía unos preceptos que me obligaban, de una u otra manera a no ser yo. Cuando se nace, en un hogar, donde la religión es el pan da cada día, uno no tiene mucha libertad en escoger lo que le gusta, porque de alguna manera lo que te gusta interfiere, de un modo u otro, con la predestinación que Dios tiene para ti, el llamado de Dios, a confirmarte en el hecho, no de su creencia, sino de afirmarte más en el oscurantismo religioso (me refiero con oscurantismo, a la incapacidad de pensar). Algo que recuerdo mucho y que no entendí hasta hace poco, fue la omnipresencia de Dios, estaba reacio a creer que Dios podía estar en distintos lugares al mismo tiempo. Evoco la imagen que de niño cree al respecto, imaginaba el mundo, nuestro globo terráqueo, pequeñísimo, ante la mirada vigilante, acechante del espíritu de Dios y ¿cómo veía a Dios?, era un ser gigantesco, detrás de un telescopio igual de grande, en donde nosotros éramos unos seres diminutos, que no podíamos por más que lo quisiéramos escapar del zarpazo divino. Pero aquello era producto solo de mi imaginación, a la cual tuve que recurrir, como se que hace cada niño, para encontrar una explicación a aquello que los adultos, no entiendo por qué, no son capaces de explicar. Y claro, estaba errado y aunque lo preguntará, se que encontraría respuestas, aun más fantásticas, de las que yo desde mi imaginación, ya había creado. Luego (esto es maravilloso), la lectura y no precisamente de la biblia, aclaro mi mente, comprendí que la omnipresencia de Dios, radica en un hecho simple e ignorado, que Él está en cada uno de nosotros, cuantos pesares nos ahorraríamos si entendiéramos una verdad tan simple. 

 En nuestro contexto, no tener religión, significa por lo regular, ser ateo, algo así como negar la existencia, de ese Ser Supremo, al que todos solemos cargar con nuestras dificultades. No soy ateo, y desestimo que alguien lo pueda ser, a menos que de un momento a otro, el gran misterio del universo sea resuelto y por ende nos toque aceptar el hecho, de que somos familia del mono (lo que pienso con regularidad, es que los monos no estarán muy de acuerdo con esto), pero mi incomprensión hacía la religión, cada día se acrecenta más, y quizá sea victima de una incapacidad genética, que inhibe (precisamente) mi capacidad de comprender la religión, aunque de esta forma, esté de nuevo, cargando la responsabilidad a Dios. La vida es un devenir constante, fluctuante, y nosotros al igual que esta, devenimos y fluctuamos, ya lo había dicho Descartes bastante tiempo atrás. Ahora, pienso y creo, que lo mejor que debemos hacer, antes de seguir fundiendo nuestros cerebros con preceptos religiosos, que la mayoría no entiende, es tratar de comprender el mundo, percibir el mundo, antes de que nos vayamos de él. A Dios lo que es de Dios y al Cesar, bueno eso lo podemos cambiar, solo si lo decidimos.

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO