Realitys, demonios y somos unos burros.

19 de noviembre del 2014

Nuestra cabeza está que estalla con tanto programa de televisión que da ganas de vomitar.

pantallazo reality adan y eva

El talento hace feliz a los demás, hace orgullosos a los padres e interesados a los amigos. Si sabe cantar, le buscan tarima, si sabe bailar le hacen video en cualquier cumpleaños. Si sabe escribir… eee… bueno. Si sabe escribir no le van a poner cuidado.

No existen reality para los escritores del mañana o para los pintores o escultores del futuro. En cambio, lo que nos ofrecen es montar a un niño a una tarima y hacerlo que cante, pero no que cante cualquier cosa. Que se derrame en las canciones que a los papás les encanta como rancheras que hablan de sexo, de odio, de traición, de despecho y demás estupideces.

En 2013 se realizó en Chile el  formato televisivo “Mi nombre es…” donde una niña de 11 años canta las canciones de Beyoncé. Pese a toda la admiración que pueda sentir por la Beyoncé real, es bastante ofensivo ver a una niña cantando Why dont you love me, Crazy in love o Beautiful liar. ¿Sabe usted qué dicen esas canciones?, no, probablemente no lo sepa. No importa, después de todo usted está ahí solo para sentarse a darle rating a esos programas y perder una hora de su tiempo en la noche. Pero… ¿la mamá de esa niña sabe lo que significan las canciones que su hija está cantando metida en un enterizo imitando sensualidad, sexualidad y seducción? Si se sabe las letras, entonces ¿no le da vergüenza poner a su hija en ese rol? Y si no sabe que está cantando la hija ¿no le da vergüenza no tener idea del papel que hace su hija montada en una tarima moviendo las caderas que todavía no tiene para que todo el país la vea?

Los ejemplos son muchos, son las imitadoras de Shakira en Chile o en Perú. Incluso la niña Shaira. Sí, la de Colombia, la del Factor X que cantaba rancheras. Eso es lo que le divierte a un país con más de cuarenta millones de personas. Les encanta ver la humillación de otro ser humano que por dinero, voluntariamente muestra la miseria a la que puede llegar por algo de fama. Por eso es que se vuelve un hit cosas como protagonistas de novela, gran hermano, factor x, yo me llamo, la granja, la isla de los famosos, el desafío, la voz, Colombia tiene talento, el reinado nacional de la belleza, bla bla bla.

Y entonces no va a faltar el que escriba aquí abajito comentarios como: “la voz no tiene nada de malo, la gente va a mostrar su talento y el que escribió esto debe ser un cantante frustrado”. Pues le digo dos cosas para que se ahorre el cometario, la primera es que claramente soy un cantante frustrado, eso no lo puedo negar. La segunda es que el talento de la gente es una cualidad que se desarrolla con tiempo y que al final del camino lleno de trabajo duro está la recompensa, el reconocimiento, no después de un programa de cuatro meses que al terminarse los deja donde empezaron, o mejor dicho con algo de popularidad que después se desvanece tan rápido como llega. Si de gente se trata, podríamos decir que son pocos quienes realmente tuvieron la fortuna de utilizar la plataforma del reality en el que participaron.

Ahora bien, la cosa es que nos estamos inclinando mucho más a la producción basura de la televisión que a lo importante. Ese sí que es un problema, porque colombiano que no se haya leído uno de Gabo al menos para quedar bien, está jodido.

@yamidzuluaga

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