Reforestadora El Tesoro

4 de noviembre del 2019

Por: Camilo Villegas.

Reforestadora El Tesoro

Wikimedia

Los incendios forestales de este año en la selva amazónica producen en la garganta la aridez de esas noches en las que te has tragado el humo de 20 o 40 cigarrillos. Se queda uno sin saliva como esos bosques brasileños se han quedado sin agua. La xerostomía, que es el nombre de la deshidratación bucal, se debe a diferentes causas, entre las que se incluyen el estrés, la neurosis, la depresión o el consumo de alcohol, además de la deforestación indiscriminada de árboles. Te quedas dos minutos pensando en lo anterior y las mucosas se evaporan como las raíces del Amazonas al sol. A veces, beber un vaso de agua lo remedia, a veces no.

Las ciudades, construidas a imagen y semejanza nuestra, poseen rasgos faciales gracias a los cuales las reconocemos. Montería constituye uno de esos rasgos, común a casi todas las ciudades del norte del país. Al viajar, nos miramos en ellas y ellas se miran en nosotros, y en ese intercambio nos encontramos como en casa. Pasan los años y las guerras, se firma la paz, nos morimos y volvemos a nacer, o quizá, nos vuelven a nacer, no sé, y regresamos a los lugares del crimen y de repente estamos otra vez en el departamento de Córdoba, rodeados por el Sinú. Toda la vida, observada desde la distancia, ha sido un ir y venir, aunque siempre por los bordes de la ganadería.

Me ha venido a la memoria la Reforestadora El Tesoro, a quienes tuve el placer de conocer el pasado septiembre, son una organización dedicada a la siembra, extracción, transformación, resiembra y comercialización de la Teca, la Teca es un árbol frondoso de la familia de las Verbenaceas que alcanza hasta 30 m de altura. Los cultivos están ubicados en la Hacienda Rancho Oculto, en el municipio de Planeta Rica, Córdoba, y Patio Bonito, ubicado en Montería. Cuando estuve en sus cultivos, bajo la sombra de aquellos árboles. Todo un lujo, y pese a la expresión de cansancio de mi rostro, mi cuerpo estaba recibiendo un masaje tibio del lugar con propiedades medicinales. Bueno, bueno, un poco de placer sí se me notaba bajo la apariencia del cansancio. Recuerdo, la paz que sentía. A lo mejor en el momento menos pensando me voy a vivir allá.

Córdoba es un territorio ideal para el cultivo de esta clase de Bosques debido a la luminosidad y a las condiciones de sus tierras. Fueron muchos los que vieron en este noble proyecto, una oportunidad no solo para ellos sino también para la comunidad, un proyecto en el que han ganado los cordobeses, los inversionistas y el medio ambiente. Un proyecto a largo plazo que cambia vidas.

—Oye, ¿y si te vienes a vivir acá?, preguntó Pedro Ojeda.

— Sí, puede ser, respondí, lo que pasa es que tengo esa manía con la ciudad de Bogotá. Voy a pensarlo. No todos los días puedo respirar el aire que respiro en este lugar.

— Piénsalo

Así como en algunas zonas del país se talan árboles para el enriquecimiento de pocos, La Reforestadora El Tesoro es totalmente lo opuesto, son un pulmón en la mano, generan empleo, su fundador, el señor Pedro Ojeda Visbal, sintió una vez que sus dedos, trenzados a los de su comunidad, eran las raíces de un árbol que había empezado a crecer en el interior de su pecho y que se alimentaba de la fiebre del departamento Cordobés. Entonces, emprendió un camino sin horizonte y supo que ya nunca volvería a tener miedo. Ha traído calma a un pueblo azotado por la violencia, su proyecto trajo estabilidad laboral y el mejoramiento de las condiciones de vida de los trabajadores y de sus familias. Son 800 hectáreas dedicadas a la regeneración, recuperación natural de bosques nativos y al sostenimiento de la fauna y la flora de la zona ubicada en el noroccidente del país.

Inicialmente, cuando empezó a surgir este gran proyecto, se tomó la decisión de concientizar al SENA, regional Córdoba, sobre la necesidad de abrir programas que capacitaran a la población en labores de vivero, fue de esta manera, como llegaron los primeros jóvenes que iniciaron su labor en la germinación de semillas. Más adelante, se hicieron capacitaciones destinadas a la Poda y Manejo de Plantaciones.

Pero volvamos al Amazonas, uno de los pulmones del planeta. Los incendios en el bosque tropical más grande del mundo arrasaron en agosto de 2019 el equivalente a 4,2 millones de campos de fútbol, un área equivalente a los departamentos de Boyacá y Quindío, sus troncos se arrastran con desesperación hacia el agua como el sediento hacia el oasis, dejando un rastro agónico sobre la tierra áspera semejante al que queda en la faringe de un fumador al día siguiente de una juerga. La Reforestadora El Tesoro es agua, es vida, y se encuentra aquí, en Colombia, ahora mismo, sin dejar de estar allí, forma parte de mi aparato respiratorio. ¡Muy pronto, me iré a vivir a esas tierras!

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