RESEÑA: Pájaros De Verano

10 de julio del 2019

Opinión de Carlos Yaya

RESEÑA: Pájaros De Verano

Para Black Panther, el director Ryan Coogler y el equipo creativo de Marvel adoptaron una actitud de apropiación cultural para recoger tratos de distintas comunidades africanas y construir el mundo ficticio de Wakanda. El producto final reveló un gran respeto por los atributos tomados. Sin embargo, a pesar del uso de la propiedad intelectual de varias etnias, Wakanda es solo un híbrido que no responde directamente al imaginario africano sino al afroamericano y su trayecto histórico en Estados Unidos. En la nueva película colombiana, “Pájaros De Verano”, los directores Cristina Gallego y Ciro Guerra, no tienen un mundo de culturas combinadas en una etnia ficticia, colocan a los Wayúu en el centro de una historia que establece una amenaza a las costumbres de esta comunidad; una nube fatal, presente en el corazón de todos los seres humanos y que asecha a este pueblo desde adentro. 

La familia Pushaina es la meta de Rapayet, un atrevido joven comerciante y Wayúu. Si logra entrar en ella, se hará un nombre para sí mismo. será un hombre de familia, un hombre con palabra, un hombre de verdad. Para ello necesita enamorar a la joven Zaida, una radiante muchacha ahora convertida en una potencial consorte. “Tu va a seʼ mi mujer”, le comenta en español a la muchacha, rompiendo todo protocolo. 

La gran barrera que se interpone en el camino de este muchacho es Úrsula, la madre de Zaida, una mujer con su cultura en la frente, quien sin ser la líder inmediata del clan, es la consejera más confiable de quien lo es. Mamá Pushaina habla con los sueños, lo que le da una ventaja mayor sobre cualquier otra mujer. Úrsula desconfía de Rapayet pues sabe que no es un hombre que se deje limitar por obstáculos. En efecto, la motivación de Rapayet es indomable. Su decisión de ganar lo suficiente para realizar el dote establecido por Úrsula desencadena una serie de eventos que llevan a esta familia a la más altas riquezas y las más bajas consecuencias, y que posicionan a la Guajira en una etapa crítica en la historia colombiana: la Bonanza Marimbera, el preludio del narcotráfico en nuestro país. 

El bagaje cultural y los paisajes representados por Gallego y Guerra no dan vueltas a los Wayúu como una curiosidad en la periferia del país, un artefacto de interés cultural o criaturas de adorno en un museo. Los indígenas tratados aquí se ganan la empatía de la audiencia apelando a la humanidad de cualquier persona, independientemente de su procedencia. Los Wayúu en “Pájaros de Verano” son gente capaz de sentir pasión y furia, además de honor y sed de venganza. Al mismo tiempo, también son capaces de caer en la tentación más básica, la codicia; una gran amenaza que atenta contra la integridad del honor y el respeto a 

la palabra, atributos integrales para esta cultura. 

Para relatar el ascenso y el deterioro de la familia Pushaina, los directores y escritora tratan el desarrollo de sus personajes como parte del engranaje del tema principal del filme: la apropiación cultural. Una vez establecidos los personajes, el destino los tienta por igual. El mercado norteamericano se vuelve una posibilidad de riqueza y prosperidad, no obstante, también la razón de su corrupción y el olvido de sus costumbres más básicas; la honestidad de las promesas y la protección de la tradición oral. Cuando las condiciones son convenientes para la familia Pushaina, cada uno decide construirse a si mismo en la imagen cultural de sus consumidores. Zaida empieza a maquillarse, Rapayet construye una mansión e incluso Úrsula empieza a utilizar un Rólex y a perder la capacidad de comunicarse con los sueños. Así la historia de estos Wayúu contada principalmente por un cantante muta en una híbrido de película de gangster/western, negando a sus protagonistas un final digno de su cultura, reemplazando su destino dentro del imaginario cultural Wayúu con el final trágico de los Corleone y Caracortada. 

Sin importar que tan “película de mafioso gringo” llegue a ser “Pájaros de Verano”, Gallego y García son fieles a la cultura Wayúu en el sentido de que cada vez que los protagonistas nativos toman decisiones que hieren los valores de su cultura, sentimos ese impacto. Presenciando un asesinato, la aparición de una mansión en el desierto, la decisión de un joven alcoholizado de defender su orgullo así destruya el honor de una familia de compatriotas, la audiencia no es entretenida con espectáculo, sino con el peso y las consecuencias de dichas decisiones. 

“Pájaros de Verano” es más que una pieza que expone el valor cultural de una comunidad; representa una saga que permite vernos reflejados en la ambición y en la pasión de personas con las que jamás pensaríamos tener tanto en común, mientras se nos informa sobre un hecho definitivo en nuestra historia, cuyas consecuencias vivimos en carne propia todavía.

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