Roy Chaderton o el retrato de un régimen

17 de marzo del 2015

Hubo un tiempo en el que ser diplomático era sinónimo de buenos modales, elegancia y consideración. Hoy en día a cualquier cafre se le llama embajador y ahí está Roy Chaderton para demostrarlo. El portavoz de Venezuela en la OEA ha salido con unas declaraciones que no solo ponen en evidencia su baja calaña sino […]

Hubo un tiempo en el que ser diplomático era sinónimo de buenos modales, elegancia y consideración. Hoy en día a cualquier cafre se le llama embajador y ahí está Roy Chaderton para demostrarlo. El portavoz de Venezuela en la OEA ha salido con unas declaraciones que no solo ponen en evidencia su baja calaña sino que retratan de cuerpo entero al régimen que representa.

Respondía Chaderton a unas preguntas formuladas en uno de los muchos programas propagandísticos televisivos del régimen chavista, con el entrevistador vestido de Che Guevara modelo primavera-verano, cuando la conversación tomó rumbo hacia la situación de violencia callejera que se vive en las ciudades venezolanas.

En lugar de considerar la incidencia que ha tenido en esa situación el armamento recibido por la población civil partidaria del régimen, o la orden de Nicolás Maduro a la policía de disparar armas de fuego contra los opositores, bautizados despectivamente “escuálidos” por el Comandante Eterno, Chaderton se puso en plan profesor de física.

Así que dedicó su argumentación –como si expusiese con frialdad a unos alumnos los principios de la inercia y la resistencia de materiales— a explicar la diferencia de efecto de un proyectil que impacta en la cabeza de un chavista y el que lo hace en la de un opositor a régimen.

Según el embajador venezolano ante la OEA, solo las cabezas chavistas tienen contenido. “El sonido que produce una cabeza escuálida es mucho menor –dijo–, es como un chasquido porque la bóveda craneal es hueca y pasa rápido, eso se sabe después que pasa el proyectil”.

Roy Chaderton, egregio representante de lo que en Venezuela se conoce como boliburgueses y que no requiere mayor explicación, curiosamente proviene del partido socialcristiano COPEI en donde ejerció de aguerrido conservador. Su actitud displicente y aires de superioridad delatan el desprecio que siente por botarates como Chávez o Maduro y por la escenografía de su revolución.

Basta ver en el programa de televisión de marras el contraste entre el entrevistador, disfrazado de guerrillero, y el entrevistado y su infaltable proa de corbata de seda. “Todavía hay clases”, pensará el embajador en su fuero interno mirando de reojo la indumentaria del comandante-entrevistador.

Pero Chaderton, proveniente de la “casta” que combatió Chávez, es de los que se supo arrimar a tiempo al árbol frondoso de la revolución bolivariana con tal de medrar y mantener su ritmo de vida, saltando de una embajada a otra.

Con motivo de las sanciones anunciadas por Obama contra Venezuela, en unas declaraciones al Correo del Orinoco, descubrimos una faceta poco conocida del personaje y es que, además de faltón, es un cursi redomado. “Venezuela tiene experiencia de derrotar imperios y no cualquier país puede decir algo así… lo que nos está provocando esto es la recuperación de nuestros genes históricos”, dijo pomposo y engolado como siempre a ese periódico.

Material para la línea de investigación de balística y cráneos rotos que ha emprendido tiene hoy suficiente en Venezuela pero, cuando hayan pasado los años y el país haya recuperado las instituciones democráticas, y Chaderton no sea más que el recuerdo de una época aciaga, los dolientes de todos esos muertos a quienes él llamaba escuálidos, escupirán sobre su tumba.

@Juan_Restrepo_

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