Beckham supo decir adiós

19 de mayo del 2013

Pasar por el Manchester United, Real Madrid, Los Ángeles Galaxy, AC Milan, PSG y tener la fuerza para decir con toda la calma, mientras esboza una sonrisa en su linda cara: “me retiro”. Todos los grandes jugadores de fútbol dicen sentir cuando el momento de irse ha llegado, y esta vez le tocó el turno […]

Pasar por el Manchester United, Real Madrid, Los Ángeles Galaxy, AC Milan, PSG y tener la fuerza para decir con toda la calma, mientras esboza una sonrisa en su linda cara: “me retiro”.

Todos los grandes jugadores de fútbol dicen sentir cuando el momento de irse ha llegado, y esta vez le tocó el turno de usar esas palabras a David Robert Joseph Beckham. Le digo grande, sí, aunque muchos digan que era un paquete o un muñequito (esos muchos deberían fijarse en las estadísticas del jugador antes de abrir la boca). Yo ficharía en mi equipo a este centrocampista a ojo cerrado porque hace lo que me gusta: poner la pelota donde se le da la gana como si tuviera una mira, como si fuera un francotirador.

Qué difícil resulta decirle adiós a eso que tanto nos apasiona. Yo me siento toda una profesional en las despedidas: desistí de cantar y bailar en público, abandoné mis deportes favoritos, dejé lugares en el pasado y le dije adiós a personas que quise con todas mis fuerzas.

David Beckham, kienyke

Como cuando el papá de mi hija decidió salir a buscar mejor suerte a otro país mientras yo estaba embarazada (léase “salir a buscar mejor suerte” como “huir por ser el típico cobarde”).  Yo misma le hice su maleta porque siempre he pensado que el amor es hacer todo lo que está en nuestras manos para que el otro sea feliz, así no sea con uno; es reventarse el alma por cumplirle los sueños a esos seres que llenan nuestra vida de esperanza y anhelos.

Beckham expresa lo difícil que es tomar esa decisión cuando está en un nuevo pico de su carrera, cuando siente que es competitivo, pero también sabe que no hay otra forma mejor que hacerlo. Sale por la puerta grande, no como les pasa a varios por acá, que terminan su carrera en degradé, destiñendo su talento de equipo en equipo, exprimiéndolos para conseguir unos pesos porque no supieron administrar sus fortunas cuando pudieron, llenando las tribunas de odio y tedio, quitándole el puesto a mejores jugadores solo por portar un nombre que un día estuvo lleno de gloria.

Quisiera aprender de David cómo pararse para cobrar un tiro libre, cómo mantener siempre la cabeza en alto mientras se recorre la cancha con el balón. También a decir adiós entre sonrisas, sabiendo que ya se hizo todo, con la certeza de que marcó la vida de muchos y quisiera aprender a dejar las lágrimas para la casa.

Chao, Beckham.

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