Pena De Muerte

11 de diciembre del 2015

Los asesinos de Nicole no deben tener redención alguna

Estoy seguro que yo, como cualquier padre del mundo, no podía sentir más que una terrible angustia, y un profundo desprecio y a la vez tristeza por la raza humana, al enterarme de la horrible  tragedia, elaborada y planeada con feroz sevicia,  a la que fue sometida la pequeña Nicole Palacio en el departamento de Nariño: fue secuestrada para ser vendida para trasplante de órganos. No alcanzo siquiera a imaginar lo que ahora puedan estar sintiendo los padres de este angelito al enterarse que su hija, de escasos cuatro años, fue vendida como mercancía por escasos veinte mil dólares.

Sé que habrá mucho defensor de los derechos humanos que pondrá el grito en el cielo, pero estoy convencido que si se llega a probar que, en efecto, el tráfico de órganos fue el motivo del secuestro, como ya lo confesó al parecer uno de los coautores del crimen, los culpables de tan horrendo asesinato no merecen castigo diferente a la pena de muerte. Sé también que nuestro inexistente sistema de justicia, corrupto e ineficiente, les ofrece más garantías a los criminales  que a sus víctimas, y por tanto la implementación de dicho castigo haría pasar a mucho inocente por el cadalso. Pero, errores aparte, no veo otro modo de castigar a un grupo de personas que es capaz de sentir tal desprecio por su prójimo, y en especial por lo seres más vulnerables de nuestra sociedad, y tengan el hígado para vender por partes a un ser humano que empieza a vivir. Y tampoco entiendo como pueda existir tal falta de escrúpulos en alguien que pueda llegar a comprar o recibir órganos en tales circunstancias. Este tipo de personas no creo que puedan llegar a tener redención alguna.

Escribo este blog con la profunda tristeza que me produce encontrar aún en mi país crímenes de tal bajeza. Espero que la mayoría de colombianos, como yo, haya sentido el asco y la vergüenza absoluta por la culpa que nos cabe a todos al permitir en nuestra sociedad este tipo de monstruosidades.

Es increíble que un país con algunos visos de progresismo, que es capaz de defender los derechos de los animales como los toros de lidia, y empieza ya a prohibir la tauromaquia, ante casos como el de Nicole, no proteste  en masa y exija la protección efectiva de los más indefensos e inocentes del mundo: nuestros propios niños.

Una cosa más: Garosos. Más de 500 años después los españoles siguen queriéndose de adueñar de lo que no les pertenece, y ya pusieron los ojos en las riquezas del galeón San José. Y nuestro gobierno no hace más que facilitarles las cosas, y acepta concertar, como lo hizo con Nicaragua, en un pleito en el que no tenemos absolutamente nada que ganar. Y  ya sabemos como nos va. El San José no se negocia.

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Otra cosa más: Me tomo la libertad de anunciar la publicación de mi primera novela titulada ¨Espejos de Noviembre¨, bajo el sello editorial Oveja Negra. Espero que la disfruten.

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