Selección Colombia: ilusión tropical

4 de diciembre del 2013

Ya empezaron nuestros estridentes periodistas deportivos a encumbrar a nuestra seria selección nacional de fútbol a ser candidata al título en el mundial Brasil 2014. Ridículo. Si bien es cierto que tenemos un equipo competitivo, también lo es que  nuestra historia y tradición en este deporte, a pesar de ser el mas popular en nuestro […]

Ya empezaron nuestros estridentes periodistas deportivos a encumbrar a nuestra seria selección nacional de fútbol a ser candidata al título en el mundial Brasil 2014. Ridículo. Si bien es cierto que tenemos un equipo competitivo, también lo es que  nuestra historia y tradición en este deporte, a pesar de ser el mas popular en nuestro país, es más bien modesta. Aparte de la Copa América en el 2001, no hemos ganado nada importante. Además, este es solo el quinto mundial al que asistimos: en cuatro de estas participaciones no pasamos de la primera ronda,  y en solo uno pasamos  a la segunda  ronda (recuerden el inolvidable error de Higuita que nos mandó a casa después de cuatro partidos). Nuestros equipos en la copa Libertadores de América no pasan de la segunda ronda, y el torneo nacional es tan pobre que la asistencia promedio a nuestros estadios no supera los diez mil espectadores por partido (solo para compararlo con el futbol gringo, del que tanto nos burlamos y menospreciamos,  allí asisten en promedio diez y nueve mil personas por partido). La globalización de las comunicaciones que nos permite ver hasta el torneo ruso, si así lo quisiéramos, desnudó el verdadero nivel de nuestro fútbol. Como culpar a alguien que prefiera ver fútbol inglés, cómodo, sentado en su casa, en vez de ir al estadio, a ver un espectáculo de menor calidad, y  a correr riegos con las tales barras bravas, que en realidad deberíamos llamarlas, sin eufemismos, barras asesinas (¿que puede tener en la cabeza una persona que mata o se hace matar por la camiseta de un equipo de fútbol?). Si, yo se que es lo que tenemos, también se que es lo que da la tierra. Pero es precisamente por eso  que pretender ilusionar a nuestros país a punta de emoción, estridencia, gritos y cumbia, como lo están empezando a hacer los tropicalísimos de siempre, no le hace bien a absolutamente a nadie, o tal vez a Adidas, que vende  camisetas  por miles. A propósito, si lo que querían era vender mas camisetas, porque al menos no trataron de mantener la sobria y bonita linea de las camisetas que se usaron en las eliminatorias.

Luis Van Gaal, el director técnico de Holanda, dio como candidata al título a Colombia hace unos días: ya nos saló. Vaya uno a saber cual sería la motivación de este señor para soltar semejante frase,  tal vez  para tapar cualquier resultado adverso que pudiera haber tenido en su juego frente a Colombia, o para ambientar el partido unas horas ante de que este empezara. Pero en Colombia quien dijo miedo. Los  sospechosos de siempre, los tropicales mayores, se les hinchó el pecho y empezaron a dejar salir sus emociones a traves de la radio y la prensa. La ilusión crece dice Casale (ilusión de qué, pregunto yo), este equipo esta para cualquier cosa, dice Cesar Augusto Londoño, el chabacano mayor, el mismo que le preguntó a una de nuestras campeonas olímpicas quien era el machucante de turno, y trata de desechables a los menos favorecidos de nuestra sociedad. Estos, y muchos otros  peligrosos generadores de opinión, sacan en la radio y en la prensa las menos doctas de sus opiniones, aquellas que vienen de la entraña del hincha que llevan dentro.  Hablan con el deseo, y nos confunden a todos.

Este ambiente se me empieza a parecer mucho a lo del mudial del 94 en Estados Unidos. La figura del Pibe aparecía en la caratula de importantes publicaciones americanas; Pelé, el mismo Cesar Augusto, Menotti,  Perea, decian en coro, estamos para cosas grandes! Triunfalismo. Los jugadores de la selección aparecían en todos los comerciales de la radio, la TV y la prensa, el 5-0 lo retransmitieron hasta el cansancio, y miren como nos fue.

Es cierto,  quizá el ambiente no está tan turbio como hace veinte años, pero ya empezaron a querer hacernos creer el cuento. También es cierto que  los jugadores titulares de este equipo tienen muchísima más experiencia internacional que los de hace veinte años, y una semana juegan en el Camp Nou y la siguiente en Wembley, y eso, supone uno, ayuda a menejar la presión. Pero de allí a empezar a encumbrar al equipo, a alimentar una ilusión que no debería existir, a cargar a estos jugadores con una responsabilidad que no les corresponde, es una completa falta de sensatez.

Lo que todos deberíamos esperar, y tal vez exigir, es que jueguen con pundonor, que si ganan nos alegrarán la vida a muchos por un ratico, y si llegaran a perder, pero lo hacen con dignidad, igual lo vamos a reconocer e igual los vamos a  felicitar.

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