Semana de pasión…… por el teatro

2 de abril del 2012

I Un hombrecillo con la cara percudida entra en escena por la esquina sur occidental de la plaza de Bolivar blandiendo un botellón de plástico, cuyo contenido es tan desconocido como el color de sus harapos. Se detiene de golpe a mirar unas muchachas con pelucas rojas y nariz de tomate que promocionan el Festival […]

I
Un hombrecillo con la cara percudida entra en escena por la esquina sur occidental de la plaza de Bolivar blandiendo un botellón de plástico, cuyo contenido es tan desconocido como el color de sus harapos. Se detiene de golpe a mirar unas muchachas con pelucas rojas y nariz de tomate que promocionan el Festival Iberoamericano de Teatro.  En seguida suelta una carcajada estruendosa: –“Salieron a rezar los payasos de Mc. Donald´s”, -grita, y se pone a bailar alrededor de las modelitos haciendo ademanes, como de bendiciones, ante sus miradas atónitas. Las muchachas corren aterradas a refugiarse detrás de unos policías que las reciben con sonrisas socarronas. Es un actor natural de la ciudad defendiendo su espacio vital.

II
A las once en punto de la mañana sale de la Catedral, cargado en hombros, Jesús resucitado precedido por la banda de guerra del Batallón Guardia Presidencial que interpreta Yellow Submarine, como sugiriendo, sin saberlo, que nuestro Señor se encamina al reino de Pepperland, acaso para rescatarlo del ataque de los pérfidos Blue Meanies, en lugar de dirigirse al reino de los cielos, como debiera. Así mismo lo sugiere una bandera morada que portan dos feligreses de saco y corbata donde se lee: El nazareno nos ampare y nos favorezca. De manera que no puede haber equivocación. Sin embargo, un sacerdote reprende al director de la banda por el herético desaguisado, de suerte que el confundido músico castrense ordena de inmediato a sus chiflamicas tocar música marcial, más acorde con las circunstancias divinas del escenario sagrado que se tiende, como un tapete de almas en pena, al paso del altísimo.

III
No lejos de allí, en La Candelaria, se discute en el seno del Festival de Teatro Alternativo, (evento simultáneo al Iberoamericano, aunque sin apoyo oficial ni privado), sobre el Teatro y la Política. Conviven de esta manera dos festivales y una celebración religiosa que, como las vidas paralelas de Plutarco, discurren en el mismo escenario como líneas que se miran con desconfianza pero sin llegarse a unir, ni siquiera en el infinito: una glamorosa y diletante; otra dialéctica y contestataria; y una tercera distante y ajena.

IV
Y de pronto, del sombrero arrugado de un taumaturgo urbano, recalamos los bogotanos de a pié, perplejos ante la oferta teatral patrocinada por el Evangelio según San Mateo y la Poética de Aristóteles. Ahí les dejo ese trompo en l`uña.

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