Senderismo por una ruta presidencial

29 de junio del 2017

Es una población que vive del Café, del cultivo de frutas, del cactus, de la apicultura, de la cría de ganado y de la porcicultura.

Senderismo por una ruta presidencial

Foto : Mauricio Vela/Kienyke.com

Este es un recorrido que permite recrear la historia del País. Cachipay en sus comienzos era un territorio habitado por los Panches, un grupo bastante combativo, que le hizo frente a Gonzalo Jiménez de Quesada y sus huestes. Se trata de un circuito que incluye las casonas de descanso de los ex presidentes de Colombia Eduardo Santos, Alfonso López Pumarejo y Laureano Gómez y que transcurre también a través de un camino antiguo, que aunque real, parece más presidencial.

De la casa de descanso de Laureano Gómez, se dice que tiene unos socavones, y quienes han estado allí, manifiestan que es una experiencia desagradable y hasta tétrica. Que más que sótano, parece un calabozo.

Los presidentes construían sus casas en este sector, por su agradable clima, por estar cerca unos de otros, y por su proximidad al ferrocarril, lo cual permitía un fácil acceso, en una Colombia que todavía seguía incomunicada.

Esta caminata parte de Cachipay, un pueblo ubicado en la Provincia del Tequendama, cuyo nombre deriva de una fruta típica de la región, la cual crecía allí en la época de los Panches. El municipio se encuentra a 1600 msnm, a 60 km de Bogotá, y dentro de sus atractivos es posible apreciar un Bosque nativo, en el Cerro Tolú; el vivero de Cactus de Cachipay (con múltiples variedades de especies de cactus, más de 3000), un interesante camino real, la Casa Municipal de la Moneda (el lugar donde se hizo la primera impresión de papel moneda en Colombia), el viejo ferrocarril que conectaba Facatativá con Girardot (construido en 1910) con su respectiva estación de tren, el Gran Hotel Cachipay (donde se alojaban los viajeros) y el Río Bahamón que lo atraviesa.

Es una población que vive del Café, del cultivo de frutas, del cactus, de la apicultura, de la cría de ganado y de la porcicultura.

Siguiendo la carrilera desde Cachipay, se pasa por una vieja y colorida estación de tren (hoy convertida en tienda), y luego por otra estación ya abandonada, que cuenta con una cúpula cónica en uno de sus extremos, y que le imprime cierto aspecto “gótico” (muy cerca de la casa de Laureano Gómez). En el camino se atraviesan algunas cantarinas quebradas, por encima de viejos tramos del ferrocarril que se levantan sobre ellas, y los cuales toca cruzar apoyado sobre las traviesas de madera; o en ocasiones sobre puentecillos adosados.

Uno de los cruces del ferrocarril, a la altura de El Ocaso (Vereda de Zipacón), se erige elevadamente sobre un río, en cuyos durmientes podemos leer un letrero que señala la prohibición de transitarlo y, en todo caso, aún más persuasiva, una cruz en otro de sus costados (de aquellas que anuncian algún incidente fatal), a pesar de lo cual, es posible ver gente circulando por allí despreocupadamente.

El recorrido serpenteante llega a la Inspección de la Esperanza, en jurisdicción de la Mesa (Cundinamarca), y luego se interna por todo un camino real empedrado, en perfectas condiciones, para llegar finalmente hasta el salto de las monjas, una caída fabulosa del río Apulo. Esta caminata fue posible gracias a UAIA (Grupo de Caminantes)

@amvela
amvela@hotmail.com

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