Síndrome napoleónico

24 de mayo del 2013

“Muchos consideran que Uribe le está haciendo daño al país con sus palabras y lo mejor es que se retiré de una vez, que se calle”.

Volvió a hablar el expresidente. Como cada vez que habla los medios de comunicación difundieron ampliamente sus palabras y encendió la polémica, como siempre. Criticó la política de su sucesor a quien precisamente designó él mismo. Ya no se hablan. El presidente esta vez, calló, no dio ninguna réplica a su antecesor.

Y es que el expresidente ha sido duro en sus declaraciones, ha criticado al jefe del ejecutivo por su falta de acción y dejó claro que quiere volver a gobernar. Se le nota que está arrepentido de haber escogido a este presidente como su sucesor porque ha seguido una política contraria a la que él habría puesto en práctica. Además, negó que durante su mandato hubiese habido corrupción y manejo indebido de dinero.

Uno de sus partidarios ha dicho que su gobierno fue el mejor que ha tenido el país, pero en cambio el presidente del Congreso ha dicho que “lo que se va no vuelve” refiriéndose al expresidente. Curioso este último caso porque fueron muy cercanos, trabajaron juntos.

Álvaro Uribe, Kienyke

Muchos consideran que este expresidente le está haciendo daño al país con sus palabras y que lo mejor es que se retiré de una vez, que se calle, que ya tiene el país demasiados problemas para que él venga a meter cizaña y emponzoñar más las cosas de lo que están.

Me pregunto si esta actitud del expresidente no tendrá que ver con su estatura. Cuando veo las fotos de él y de su sucesor juntos –en tiempos en que se hablaban claro- esos centímetros de diferencia con la media de la población me llenan de perplejidad. Es por eso que me ha parecido interesante lo que ha ocurrido esta vez.

Que en esta nueva polémica haya salido un psiquiatra -a quien hemos oído muy pocos porque fue en un programa nocturno de televisión- a definir la personalidad del expresidente. Ha dicho que el hombre tiene el “síndrome napoleónico”. Para decirlo en palabras pobres es un daño psicológico que afecta a aquellas personas que se creen indispensables.

Y es que efectivamente, la soberbia de este hombre es infinita. El psiquiatra dice que el expresidente tiene un daño al que los expertos llaman “omnipotencia de las ideas”. Es un síndrome infantil en un adulto, el mismo del niño que se emperra en querer una cosa porque sí y no hay quien le quite esa fijación.

Yo creo que es por ahí por donde hay que estudiar el caso del expresidente. Soy completamente lego en la materia pero creo que si se echara mano de algún buen profesional que diera luces al país sobre el estado psicopatológico del personaje sería de una gran ayuda para la convivencia nacional.

A lo mejor ante lo que nos encontramos es ante un megalómano con delirios de grandeza, ante una obsesión compulsiva por tener el poder y esto no es otra cosa que un desorden psicológico, un complejo de superioridad, una perturbación con la que hay que tener mucho cuidado porque un sujeto así es peligroso, tiende a ver situaciones que no existen, a imaginar cosas que luego termina por creerse.

Creo que ha hecho muy bien pues, el presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, en no responder a las preguntas que le han formulado los periodistas en estos dos últimos días sobre las declaraciones de su antecesor, José María Aznar. Yo particularmente no creo que Aznar quiera volver, lo que quiere es incordiar porque es un individuo tremendamente soberbio que se cree indispensable.

Otro presidente que se encuentre en la situación de Rajoy debería hacer lo mismo que éste, dar la callada por respuesta y limitarse a gobernar.

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