La sostenibilidad de las mipymes

Foto: @Pixabay

La sostenibilidad de las mipymes

19 de noviembre del 2017

En época de “vacas flacas”, abundan los letreros pegados con cinta en las ventanas, en ellos se anuncia la defunción de las pequeñas empresas: La lavandería, el local donde arreglan ropa y la cafetería, empiezan a colgar esos grandes avisos con palabras mortuorias como: se alquila, se vende, nos trasladamos, en liquidación.

Las mipymes están en el barrio, cuando se quiebran afectan directamente a la comunidad.
Sólo el 50% de las micro, pequeñas y medianas empresas sobrevive al primer año. Se pierden recursos, ideas, oportunidades, plazas laborales y en las ventanas es en donde se lee que la cosa va mal.
Casi nunca se piensa en sostenibilidad cuando de manejar una mipyme se trata. Pagar la nómina, los proveedores, los servicios públicos y pensar en la venta diaria son las prioridades.
Pero, para una Mipyme, la sostenibilidad puede ser una estrategia de estabilidad y permanencia en el mercado.

Y si se tiene en cuenta, que precisamente la lavandería, el local de arreglo de ropa y la cafetería son el motor del barrio, apoyar esas mipymes en su supervivencia, debería ser una estrategia de sostenibilidad social para el gobierno nacional.

Según un análisis de Confecámaras las MiPymes generan el 67% del empleo en el país y reportan el 38% del Producto Interno Bruto. Del total de nuevos negocios registrados en el RUES, (Registro Único Empresarial y Social), más del 94% son microempresas, es decir, aquellas que tienen menos de 10 empleados y cuyos activos son menores a los 350 millones de pesos.

La queja generalizada, (y no mal fundamentada), es que entre la carga de impuestos y la tramitología que el estado exige a las nuevas mipymes, estas se ahogan y se ven obligadas a cerrar.
Pero también en la práctica es muy común ver que esos nuevos negocios se quedan en ofrecer un producto estandarizado, les dan la espalda a las redes sociales, a las nuevas tecnologías, a las estrategias de mercadeo y fidelización y de esa manera, pierden la carrera contra las grandes empresas.

Existe la creencia de que las mipymes no pueden desarrollar un programa de sostenibilidad por los recursos financieros que esto demanda. Este es el primer error, considerar la sostenibilidad como un programa de la empresa, cuando debería ser una de sus cualidades.

Las Mipymes, tienen en su tamaño una gran oportunidad para adoptar un estilo de vida saludable en todos los sentidos. Deben empezar por implementar buenas prácticas de ahorro de energía, agua, materias primas, y reutilización de los insumos que así lo permitan.
La sostenibilidad consigue alianzas. Un interés común al que una mipyme se suma la hace más visible, mejora su capacidad de convocatoria y por ejemplo los gastos de un evento o un stand en una feria no dependen de ella sola.

Pero, sin duda la piedra angular de la sostenibilidad para una Mipyme es la innovación. Necesitan reinventar constantemente sus productos o servicios con el fin de competir. Deberían empezar por preguntarse qué las hace diferentes y caracterizar a su cliente final, no deben perder de vista que la tendencia actual es la personalización y no la generalización.

Necesitan recursos, facilidades de pago, asesorías para elaborar presupuestos, conocer el calendario tributario, flexibilidad, condonación de créditos, educación. Aquí entra a jugar el estado. Pero no el que se queda en la oficina esperando que los dueños de la cafetería lleguen a coger un ficho para ser atendidos. En la mayoría de los casos estos microempresarios no saben que pueden ir a tomar un ficho, no sabrían qué preguntar cuando les llegue el turno, no conocen las posibilidades.

Por lo tanto, las entidades relacionadas con el apoyo a los emprendedores deberían ir al barrio. Tocarle la puerta a doña Amparo, la vecina que arregla ropa, que tal que, con una buena asesoría, ella considere la posibilidad de dejar de pegar botones y empezar a fabricar camisas, que aprenda a venderlas por internet, que conozca gente que, como ella, prefiere el algodón nacional, porque es más fino y resulte aliada con otros empresarios que quieren exportar.

Hablar en un futuro cercano de ciudades industrializadas o de sectores empresariales, dependerá en forma directa de que las mipymes se consoliden.

Que en el barrio cambien los letreros de: “se vende” o “en liquidación” por “estamos en remodelación” o “visite nuestra página web” podría hacernos pasar de la época de vacas flacas a época de vacas gordas.

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